jueves, 30 de julio de 2020

"Todo lo puedo en Aquel que me conforta" (Décima y última parte)


Hna. María Barbagallo, Liberaos y alzad el vuelo
Codogno 2018




Capítulo 6:
“Todo lo puedo en Aquél que me conforta”:
Perderse para encontrarse en Dios




El miedo, los temores para asumir responsabilidades, la incertidumbre en las decisiones, el miedo a perder la estima de los demás, el fracaso, son todas situaciones que cada Misionera tiene que saber superar para el bien propio y el de la misión que se le ha confiado. La confianza en Dios, tan aconsejada por Madre Cabrini, no puede resolver todos los problemas de nuestra personalidad, ésta debe pasar por una maduración humana y afectiva que, sin subestimar sus límites, sepa situarse en los acontecimientos sin perder el contacto con el propio “ser”. La experiencia de la propia nada, según la teología mística, es el momento del encuentro más profundo con Dios, despojadas de cada una de nuestras ilusiones y seguridades estamos más abiertas a la verdad y dispuestas a renacer con Cristo en la fe:

“Tendré gran confianza en la bondad infinita de mi Amado; trataré de perfeccionar cada vez más mi total abandono en su divino y amado Corazón, pero siempre apoyada en una gran desconfianza en mí misma”.[1]

La confianza incondicional en Dios es de todos modos una conquista gradual que crece con el crecimiento del amor que puede allanar todo tipo de dificultades. Madre Cabrini invita al valor, ya que también para abandonarse al amor de Dios es necesaria la valentía de salir de sí misma:

“Sed generosas, no hagáis caso a los lamentos del yo, a los llantos del amor propio, a las rebeliones de la naturaleza y de las inclinaciones: el alma generosa sale valientemente de sí misma, se eleva sobre todas las miserias de esta tierra y vuela, vuela siempre como paloma, cada vez más arriba hasta que se para y descansa sólo en Dios. Ánimo, hijas queridas, la palmera de la victoria se da al vencedor, a quien ha sabido triunfar, firme, constante, inamovible en aquel lugar donde Dios lo ha colocado. Valor, adelante: ¡Omnia possum in Eo qui me confortat! El alma generosa desconfía totalmente de sí, pero confía plenamente en Dios y, fuerte en la fortaleza de su Amado, nada teme, nada le asusta, sobrepasa los obstáculos, vence las dificultades, nada reserva para sí misma, triunfa en sus naturales repugnancias, abraza con amor generoso el padecer y las ocasiones que el Amado le presenta de humillaciones y de desprecios de sí misma. Y en aquellos momentos en que todo parece acabado para ella, levanta la mirada a su Esposo y grita con fe, con confianza, con valiente amor: Omnia possum in Eo qui me confortat. Repetid frecuentemente este lema propio de la Misionera; repetidlo muchas veces durante el día, repetidlo especialmente en los momentos más difíciles, de dificultad y de prueba. No os falte nunca la confianza en Dios; éste sería el más grave delito que podríais cometer. No hay defecto que más disguste y amargue al Corazón amable de Jesús que la falta de confianza y fe en Él. Sed, por lo tanto, generosas y fuertes pero sencillas, humildes, ocultas e íntimamente unidas a Dios, orad, orad mucho, orad de corazón. La oración confiada y ferviente obtiene todo. Necesitamos gracias, grandes gracias, grandes ayudas, mis hijas queridas”.[2]

El renacer del corazón que vive en la confianza en Dios, viene de la gracia y nos hace “ver” con la luz de Dios: (“en tu luz vemos la luz”)[3]. Santa Francisca Cabrini se refiere a este momento de gracia cuando advierte:

“El poder de Dios se manifiesta de ordinario en los corazones humildes y pobres de espíritu, y Él se sirve de los débiles para confundir a los sabios engreídos y a los fuertes que confían en su fortaleza”.[4]

Y pone como ejemplo vivo, luminoso y simple a la Virgen de las Gracias que define como Madre y Maestra de las Misioneras del Sagrado Corazón.



[1] Cfr. Pensamientos y propósitos, pág. 113
[2] Cfr. Epistolario, Vol 3°, Lett. n. 1192
[3] Cfr. Salmo 36,10
[4] Cfr. Pensamientos y propósitos, pág. 126

El capítulo completo lo encuentran en la carpeta "Material" o haciendo clic aquí.




jueves, 23 de julio de 2020

"Todo lo puedo en Aquel que me conforta" (9na parte)



Hna. María Barbagallo, Liberaos y alzad el vuelo
Codogno 2018




Capítulo 6:
“Todo lo puedo en Aquél que me conforta”:
Perderse para encontrarse en Dios




En las normas por ella escritas en las Reglas y en las Constituciones luego renovadas, está la sabiduría propia de la Formadora que no confía sólo a la buena voluntad la solución de los problemas. Cada persona necesita maestros espirituales que ayuden a ver, en la bruma de la propia alma, la luz del Dios de la vida que quiere la felicidad de todas sus criaturas. Ella misma experimentó la ayuda de tantas personas, sacerdotes y, sobre todo, de las mismas Hermanas que en su camino de fe se presentaban, sin saberlo, como instrumentos de Dios para poder crecer y superar los obstáculos del camino de la fidelidad. En las exhortaciones Madre Cabrini aconseja muchas veces recurrir a las Superioras, que deben tener la sabiduría necesaria para indicar el camino de Dios cuando éste parece perdido. Pero cada religiosa puede disponer de otros medios para no perder de vista su ideal. Madre Cabrini, ciertamente, indicaba a los líderes religiosos como los más apropiados en las dificultades espirituales, aunque la dirección espiritual era normal y prescrita en todos los Institutos.
Sin embargo la vida misionera implica muchas dificultades para seguir una dirección espiritual constante. Les había enseñado que confiar en Dios era un medio infalible, pero a pesar de la belleza de esta formación, muy enérgica y desprovista de consuelos, veía en el espíritu de familia de la comunidad religiosa, la atmósfera necesaria para crecer y, al mismo tiempo, intuía que el compromiso misionero de la dedicación a los demás, la familiaridad con la Palabra de Dios, la Eucaristía, la oración y la devoción filial a María Santísima eran medios eficaces y fundamentales para descubrir el camino de Dios y perseverar en él.
La confianza en Dios no es una actitud automática que se asume sin más en las dificultades. Está integrada en una personalidad que crece y lucha para adquirir también una confianza en sí misma. Es fruto de la humildad y del conocimiento de sí mismo para el cual cada persona tiene que recorrer un camino de purificación:

“Nosotras sabemos por la fe y lo sentimos irresistiblemente, que el buen Dios tiene planes especiales para cada una de nosotras, planes particulares de santidad; es cierto que más allá de las disposiciones naturales relativas a estos planes, Él prepara en cada una, una serie de gracias específicas para elevarla al grado de santidad, pero lo importante es que se sepa y se quiera corresponder a todos estos beneficios de Dios. A nosotras no nos falta nada de parte de Dios, cada una corresponda según los propios talentos dados en custodia”.[1]



[1] Cfr. La Stella del Mattino, pág. 193

El capítulo completo lo encuentran en la carpeta "Material" o haciendo clic aquí.




viernes, 17 de julio de 2020

Hasta los confines de la tierra



A finales de 2019 se lanzó oficialmente la publicación de un Boletín Informativo trimestral de las diversas misiones a cargo de la Curia General.

En la presentación del Boletín número 1, la Hna. Bárbara Staley le decía a toda la comunidad cabriniana...


Queridas Hermanas y Compañeros en Misión:
Con gran alegría les escribo para lanzar oficialmente el Boletín Informativo que cubre una variedad de Misiones a cargo de la Curia General. Hemos escuchado sus solicitudes acerca de compartir más profundamente en todo el Instituto y, en espíritu de unidad, transparencia y responsabilidad, estamos encantados de estar actualizándolos más formalmente cada tres meses. También continuaremos con actualizaciones periódicas en el sitio web de Cabrini World (www.cabriniworld.org) y en las redes sociales.
En nuestras comunicaciones, esperamos compartir no sólo lo que estamos haciendo, sino también nuestros aprendizajes, alegrías, y las historias de esperanza que estamos creando y encontrando a través de nuestras obras...

Les compartimos el enlace del Boletín 3, que fue publicado en este mes de julio de 2020.

Los Boletines anteriores los encontrarán ingresando en:

jueves, 16 de julio de 2020

"Todo lo puedo en Aquel que me conforta" (8va parte)



Hna. María Barbagallo, Liberaos y alzad el vuelo
Codogno 2018




Capítulo 6:
“Todo lo puedo en Aquél que me conforta”:
Perderse para encontrarse en Dios




Al mismo tiempo comprende que es necesario sostener a quien se encuentra en dificultades y ésta es una ocasión para aumentar el deseo del amor de Dios en las personas:

“Yo también, bajo el nombre de Misionera, debo imitar a Cristo y sus Apóstoles, derramando sal sobre todos los corazones que me circunda y sobre todo el que se me acerque, con las palabras y con los buenos ejemplos, tomando ocasión de todo para edificar. Sal de la sabiduría y gracia de Dios, desciende a purificarme por la bondad de vuestro Corazón Divino, para que pueda de verdad ayudar a los demás a purificarse, y para que todos adquieran esa paz celestial y unión de amor con vos, Dios mío, que vos podáis deleitaros en todos”.[1]

De esta manera, Madre Cabrini parece escuchar la exhortación de San Pablo: “animad a los apocados, sostened a los débiles y sed pacientes con todos” (cfr. 1Tes 5,14) convencida de que sólo en la comprensión mutua puede madurar la confianza en Dios.
No es casualidad que Madre Cabrini exhortara siempre a sus Misioneras a la humildad, a la sencillez, al ejercicio de la obediencia y de la caridad, porque esta escuela bastante enérgica, abre la puerta al abandono en Dios que es fuente de tantas consolaciones interiores y también de tranquilidad en los sufrimientos.
Durante la Primera Guerra Mundial Madre Cabrini insiste en sus cartas sobre su preocupación por las diversas casas del Instituto en peligro, pero aún en estas circunstancias desea que la confianza en Dios no disminuya. Escribe a las Hermanas para tranquilizarlas:

“No os preocupéis, porque la Providencia que siempre me ha rodeado en miles y diferentes dificultades, me rodeara también en estas circunstancias. Estamos en las manos de Dios, abandonémonos en Él, que siempre nos defenderá. Yo no tengo miedo ni por mí, ni por las demás Religiosas. Naturalmente pensaré en adoptar las medidas necesarias, como siempre he recomendado a todas las casas, pero después de todo, la ayuda vendrá de lo alto con toda certeza y seguridad también en este desmesurado azote. Estad tranquilas por mí y vivid seguras”.[2]

En el exigente y difícil camino de la santidad, en las fatigas de la evangelización, Madre Cabrini propone una forma sencilla de abandono en Dios, de confianza en La Providencia, en la oración y en el amor siempre vivo de la propia vocación. No descuida la ayuda que puede venir de la Comunidad Religiosa, de las Superioras, de las hermanas que viven la propia vocación.
De la Comunidad esperaba que la atmósfera familiar podía ser realmente de gran ayuda:

“Estad siempre unidas como una sola alma; sed profundamente humildes; haced porfía por quien se baja más. Tened gran caridad entre vosotras y con todas las Hermanas, especialmente con las más difíciles. No soportéis durante largo tiempo una cara triste, un alma afligida, aunque sea por un asunto de su amor propio, pero ahora, una u otra, dependiendo de las circunstancias y en pleno acuerdo, id tras esas pobres criaturas y buscad cómo corregir el carácter desagradable induciéndolas a humillarse y a sacrificar sus fantasías que ellas creen como cosas reales. Esta caridad usadla siempre, y será precisamente ésta la que inclinará a vuestro favor al Divino Corazón de Jesús”.[3]



[1] Cfr. Pensamientos y propósitos, pág. 123
[2] Cfr. Epistolario, Vol 5°, Lett. n. 1989
[3] Cfr. Epistolario, Vol 2°, Lett. n. 478

El capítulo completo lo encuentran en la carpeta "Material" o haciendo clic aquí.




miércoles, 15 de julio de 2020

¡Feliz cumpleaños!


Este día celebramos el nacimiento número 170 de nuestra amada Francisca.
En el lugar donde creció se realiza la tradicional huida de las palomas en su honor en este día tan importante. 
Se dice que cuando nació Francesca, un vuelo de palomas aterrizó en la era de la casa donde se estaba secando el trigo y el padre Agostino intentó sacarlas. Uno, sin embargo, quedó atrapado con una pata en el látigo y en ese momento el feliz anuncio llegó desde una ventana en el piso superior: "ella es una niña".
El tradicional evento conmemorativo se llevará a cabo el 15 de julio a las 12.00.

Al final de la función, los niños y adolescentes del centro de verano harán volar globos de colores en el cielo acompañados de las notas del cuerpo de la banda.

¡Gracias Francisca por tu amor,  tu entrega, tu vida y tu legado!






miércoles, 8 de julio de 2020

"Todo lo puedo en Aquel que me conforta" (7ma parte)



Hna. María Barbagallo, Liberaos y alzad el vuelo
Codogno 2018




Capítulo 6:
“Todo lo puedo en Aquél que me conforta”:
Perderse para encontrarse en Dios




El abandono en la Providencia de Dios requiere un gradual “dejarse a sí mismo”, o sea, un camino de adecuación a la voluntad de Dios, como se ve en todos los escritos de Madre Cabrini. En este “perderse”, enseña Madre Cabrini que está el secreto de reencontrarse como criaturas nuevas, sostenidas por otra visión de la vida, la evangélica en la cual el mismo Dios toma las riendas de nuestra historia introduciéndonos en un contexto del Reino más amplio:

“Las almas amigas de Dios que más se distinguen en la práctica de las virtudes religiosas, son las mejores admiradoras de la filial confianza en aquel que todo puede. La desconfianza en la ayuda de Dios no procede de la humildad. Amad, amad mucho a Jesús, hijas, tened gran humildad, firme fe e ilimitada confianza, y así podremos contar con vosotras, cuantas seáis en número, otras tantas verdaderas hijas del Instituto os verán como verdaderas Misioneras del Sagrado Corazón de Jesús, lo glorificaréis ahora y siempre por todos los siglos”.[1]

El desapego, el abandono a la voluntad de Dios, la escucha humilde de su voz, son actitudes que preparan para vivir una profunda experiencia de Dios de un modo que puede asustarnos, pero la confianza en el Corazón de Jesús suple este miedo porque hace cargar sobre Jesús la cruz de la propia incapacidad. En efecto, Madre Cabrini quisiera ayudar las Misioneras a entender esto con su misma experiencia:

“Mira Jesús, mira cómo me barquichuela debe luchar contra las inmensas olas de las dificultades, de los peligros; vigila Jesús sobre ella y haz que nunca se sumerja. Yo siento una gran confianza en Ti y una profunda tranquilidad desciende a mi corazón y me da seguridad en el abandono a tu Divino Corazón”.[2]




[1] Cfr. La Stella del Mattino, pág. 99-100
[2] Cfr. Pensamientos y propósitos, pág. 119

El capítulo completo lo encuentran en la carpeta "Material" o haciendo clic aquí.




jueves, 2 de julio de 2020

"Todo lo puedo en Aquel que me conforta" (6ta parte)




Hna. María Barbagallo, Liberaos y alzad el vuelo
Codogno 2018




Capítulo 6:
“Todo lo puedo en Aquél que me conforta”:
Perderse para encontrarse en Dios




Las dificultades que surgen cuando nos sentimos inadecuados para la tarea emprendida, deben ser superadas por la confianza.[1]
En los peligros reales, cuando el miedo está asociado a la incertidumbre de los medios de transporte, las tempestades, las amenazas, cuando verdaderamente se experimenta el miedo, Madre Cabrini repite:

“Ruge el viento, se oscurece el cielo, se levantan las olas peligrosas, se balancea y cabecea el vapor, se descompone y trastorna cada objeto como si fueran cuerpos ambulantes; amenaza la más terrible tempestad... No importa; he prometido confianza, tengo que mantener la palabra y con fe y confianza espero, mediante la gracia de Dios, ir siempre repitiendo: Omnia possum in Eo qui me confortat. Somos Misioneras, hijas, y la Misionera no debe retroceder ante las dificultades y los peligros, sino que confiada en Jesús y apoyada en María, no siente las dificultades y pasa por los peligros sin verlos”.[2]

En el esfuerzo por la propia conversión se requiere el coraje de la purificación interior, Madre Cabrini sabe bien que la naturaleza es obstinada y no tenemos fuerzas:

“¿Cómo haré yo para imitarte? ¡Mi Jesús! Sí, podré, porque lo deseo firmemente, lo podré con tu gracia y también porque Tú, mi Amado, obrarás en mí y me harás, suavemente y con fuerza, caminar por tus caminos. Omnia possum in Eo qui me confortat”.[3]

Y tantas perplejidades que surgen cuando se está cargado con las cruces de grandes responsabilidades, cuando nos sentimos oprimidos por el peso de tantas decisiones que tomar; decisiones tantas veces dolorosas:

“Jesús... hará todo en mí y por mí en la medida de mi confianza; andaré repitiendo frecuentemente: Omnia possum in Eo qui me confortat. Yo pensaré en Ti, mi amado Jesús y descansaré en Ti, y Tú pensarás en todas mis necesidades y harás todo en mí y por mí”.[4]




[1] Cfr. Entre una y otra ola, pág. 154
[2] Cfr. Entre una y otra ola, pág. 261-262
[3] Cfr. Pensamientos y propósitos, pág. 205
[4] Cfr. Pensamientos y propósitos, pág. 157

El capítulo completo lo encuentran en la carpeta "Material" o haciendo clic aquí.