lunes, 25 de diciembre de 2017

¡Feliz Navidad!








“Mientras se encontraban en Belén,
le llegó el tiempo de ser madre;
y María dio a luz a su Hijo primogénito,
lo envolvió en pañales y lo recostó en un pesebre
porque no había lugar para ellos en el albergue”

(Lc 2,6-7)







Nace en un pesebre: en lo más bajo,
para que no haya caída al fondo de la cual no nos está esperando,
en el fondo de la cual no podamos volver a elevarnos con él.

Nace al margen: para que nada quede fuera de él,
para que lo central no sea el centro sino lo abrazado por Dios,
para que no haya lugar que sea externo a él.
Nace al margen,
al margen de todo lugar donde se debe nacer
para que no haya marginado que no esté cerca de él,
para que no haya margen que lo separe de ningún ser,
para estar al lado de los que nacieron como nació él;
los que viven como él nació,
los que son dejados afuera por los que tenemos un lugar en la sociedad,
los que tenemos puertas para cerrarles a los que son como él fue.

Elige la debilidad como camino porque elige la humanidad,
la realidad humana,
porque quiere darse desde nuestra realidad.

No es un Dios que se abaja,
es un Dios que acompaña.

(Fragmento de: Hugo Mujica, “Kenosis, sabiduría y compasión en los evangelios”).



"Pensamientos y Propósitos" de Santa Francisca Javier Cabrini - 76


EN EL RETIRO DE LAS HERMANAS DE NUEVA YORK

Desde Navidad 1894 a primero del año 1895 (Parte 4)

Como yo soy una pobre nada, capaz sólo de hacer el mal y de echar a perder las obras de Dios, trataré de anonadarme a menudo con profundas humillaciones (verdad) y de sumergirme en el océano sagrado del Amor Divino para luego obrar o, por mejor decir, dejar obrar a Él mismo en mí y conmigo, poniendo toda la pasión que El me dé para promover los intereses de su gloria.
No saldré nunca de campaña sin hacerme acompañar de mi fuerte cruzada: mis Patronos y las 42 reliquias que llevo conmigo. Estas siempre delante y yo detrás de ellas. El primer movimiento será siempre de la cruzada. Los fracasos, las humillaciones, los escarnios, el deshonor, el oprobio, todo esto se debe a mí. La discípula no es más que su Divino Maestro. Demasiado apremia la Pasión de Jesús para poder resistir a ella. Oh Jesús…, Jesús…, Jesús-amor, Jesús…, haz que yo aprenda un poco a seguirte de cerca.
Cuando Jesús entró triunfalmente en Jerusalén, muchas personas buenas habían hecho preparar una comida con el deseo de invitarle a su casa, pero luego por respeto humano, por temor a los escribas, que miraban mal al que honraba a Jesús, lo dejaron solo y sin comer. Pobre Jesús, yo no soy digna, pero quiero que vengáis a comer a mi casa. Ponedme la mano sobre la cabeza y enriquecedme con vuestras gracias para que pueda haceros un buen recibimiento. En la mesa permitidme que me ponga en el puesto de confianza, a vuestra izquierda, para que pueda serviros bien y haceros servir en todo, y al mismo tiempo dejad que repose un momento la cabeza sobre vuestro corazón para entender los secretos celestiales que en él se encierran y escuchar con claridad todo aquello que Vos deseáis de mí, con el impulso fervoroso para practicar bien todo, porque no quiero haceros esperar más a la puerta de mi corazón.
A medida que creamos con viva fe la palabra y los misterios de Jesucristo, se nos dará la inteligencia de las cosas celestiales, inteligencia que se otorga con gran exuberancia a la fe, como, al contrario, la misma inteligencia se niega a la incredulidad.
El que recibe con fe la palabra de Dios, y con la fe la cultiva, tendrá nuevos incrementos de inteligencia; al que no tiene fe, en cambio, se le quitará aún la inteligencia natural y quedará en esa terrible ceguera en la que una vez caído, el pecador apenas sabe hacer uso de las facultades naturales para su salvación.
Pero la Misionera del Sagrado Corazón no debe desanimarse cuando no ve fructificar sensiblemente la semilla celestial, porque su efecto muchas veces no es conocido más que por Dios.
Viendo luego el efecto bueno y el fruto del propio esfuerzo, evite la Misionera atribuirse a sí misma o a la propia virtud el fruto de la semilla divina, recordando lo que dice el apóstol San Pablo: Ni el que planta es algo ni el que riega, sino Dios que hace crecer.



jueves, 21 de diciembre de 2017

El último mensaje de Francisca...


En diciembre de 1917, pocos días antes de su muerte, hace 100 años, Madre Cabrini dejó escrito un último y sugestivo mensaje para las hermanas, como solía hacerlo cada nuevo año (son las llamadas "strenne").

El mensaje es muy breve y transcribe el versículo 3 del Salmo 43...



La traducción del versículo es la siguiente:

Envíame tu luz y tu verdad:
que ellas me encaminen
y me guíen a tu santa Montaña,
hasta el lugar donde habitas.

La estrofa final de este mismo Salmo, dice:

¿Por qué te deprimes, alma mía?
¿Por qué te inquietas?
Espera en Dios, y yo volveré a darle gracias,
a él, que es mi salvador y mi Dios.



¿Qué son las "strenne"?

El significado del término “strenne” indicaba en sus orígenes un don, un regalo ofrecido como signo de propiciación en el primer día del Año.
Esta costumbre parece que viene desde el tiempo de la antigua Roma, más precisamente en el ambiente de la cultura sabina (de la Italia pre-romana). El término "strenne" es justamente una vos sabina que en latín equivale a fuerza, salud.
Se cuenta que, en el período de las calendas de enero, fueron ofrecidas a Tizio –rey sabino– algunas ramas cortadas de los árboles del bosque sagrado de la diosa "Strenía ", que era considerada la diosa de la fuerza y la salud, don que agradó mucho al Rey, al parecerle de buen auspicio.
Así, el ofrecer estas ramas sagradas se convirtió en signo de buenos augurios y don afectuoso para el inicio de un nuevo año.
Los Romanos asumieron esta costumbre y la llamaron "strenae", indicando los dones de carácter simbólico y religioso, intercambiados en días de particular solemnidad, especialmente durante las calendas de enero.
A estos ramos sagrados o "verbenas", generalmente de laurel u olivo, se le agregaba con frecuencia también higos, miel o dátiles como augurios de un año rico en acontecimientos de serenidad y dulzura.
El uso de estos dones ofrecidos al iniciar un nuevo año, bien pronto se fue extendiendo hacia otras fiestas, que se revistieron con prácticas supersticiosas. Por esto, la Iglesia de los primeros siglos manifestó una cierta desconfianza en orden a su uso.
Las “strenne”, a lo largo de los siglos se fueron modificando, adquiriendo forma de sonetos, canciones, leyendas o prosas literarias ofrecidas como don (regalos) de otro género.

Algunas “strenne”, debidas al corazón y a la pluma de Santa Francisca Javier Cabrini, podrían parecernos hoy un poco antiguas, pero su simbolismo es denso de significado y vale la pena detenerse en ellas para recibir su mensaje.
Las primeras, se presentan como una recopilación de puntos de claro sentido didáctico, un conjunto de advertencias y cuidados que miran a guiar el camino del espíritu. Otras, más numerosas, son aquellas que se sirven de una imagen o símbolo, tomados de la vida cotidiana, para elevarse a profundas consideraciones espirituales.
De algunas de estas strenne, se conservan los autógrafos y otras, sólo las tenemos en dactilografía o en imprenta de los primeros tiempos del Instituto y de varias procedencias, pero todas autenticadas y confrontadas con indagación del archivo (de la Curia General) y de testimonios tomados de cartas autógrafas de Madre Cabrini misma, en las que escribe de estas cartas o mensajes que contenían las strenne del año nuevo, tan esperadas por las hermanas y que Madre Cabrini trataba de enviarles a sus hijas lo más regularmente posible, (a fin o principio de cada año).
Conocemos 26 strenne enviadas por Madre Cabrini.

Fragmento de un texto de la Hna. Regina Canale M.S.C.



lunes, 18 de diciembre de 2017

"Pensamientos y Propósitos" de Santa Francisca Javier Cabrini - 75


EN EL RETIRO DE LAS HERMANAS DE NUEVA YORK

Desde Navidad 1894 a primero del año 1895 (Parte 3)

De pequeñas cosas derivan las grandes, y una de las primeras resoluciones sea la de atenerse a las pequeñas cosas, que son precisamente las que hicieron los grandes santos que ahora veneramos.
En la meditación es preciso que entre con toda mi alma, que permanezca sola con Dios y que salga totalmente distinta de la que entré.
El nombre SS. de Jesús es un compendio y un memorial de todas las perfecciones que le convienen en cuanto Dios, de todas las gracias y virtudes que en Él se encuentran en cuanto hombre y de todos los oficios que en cuanto Dios y hombre ejerce en las almas.
El nombre de Jesús es para mí sabiduría, justicia, santificación y redención. Él es mi Maestro, mi guía, mi piloto, mi pastor, mi médico, mi padre, mi juez y mi abogado, mi protector y defensor.
Yo lo tengo todo en Jesús amantísimo, querido Esposo, y Él es todo para mí. Si estoy enferma, Él es mi salud porque me sostiene material y espiritualmente; si tengo hambre, Él es mi manjar que tan suave y robustamente me sacia; débil, me vigoriza con su fortaleza; pobre, me enriquece; ignorante como soy, Él es mi sabiduría, y pecadora como soy, tan miserable, me purifica cada vez que me humillo y me eleva hasta su Divino Corazón, me abraza con su infinita bondad y me hace repetir: Omnia possum in Eo qui me confortat. Con Dios haré cosas grandes.
Jesús es mi fuerte y admirable consejero, padre del siglo futuro, príncipe de la paz; Jesús venció a los demonios; en Jesús todo fue nuevo y maravilloso, su doctrina está llena de admirables consejos; Jesús es el príncipe de la paz, es la abundancia de la perfectísima paz.
Vuestro nombre, oh Jesús, no es un nombre vano, sino un nombre seguro… Ay, obrad en mí todo lo que este nombre significa, para que yo pueda glorificarlo. Vos lo sois para mí todo, no deseo nada más, sino serviros y glorificaros lo menos indignamente posible.
Nadie puede decir dignamente “Jesús” si no es por la fuerza del Espíritu Santo, y mucho menos podré ponderar dignamente y entender con provecho lo que se encierra en el nombre Santísimo de mi amado Jesús si no soy prevenida y ayudada por el Espíritu Santo. A Él, pues, invocaré siempre.
Espíritu Santo, ven del cielo y del Tabernáculo, cielo mío, con tus rayos; ven, enciéndeme, ilumina mi mente y mi corazón. Sal a mi encuentro, oh santo Amor de mi Jesús, desde el amanecer, que yo quiero servirte como Tú quieres, Jesús…, Jesús…, Jesús…, oh mi amado Jesús…, quiero deshacerme de amor por Ti…, envuelta, consumada por tu santo amor, oh Jesús…

No pensaré ya en mí misma; despojada realmente de todo; no tendré otro pensamiento que Jesús, Jesús-amor. Amar a Jesús, buscar a Jesús, hablar de Jesús, hacer conocer a Jesús y sus perfecciones divinas, su Bondad infinita. Este será mi interés principal, el fin de todos mis pasos, de todas mis preocupaciones; de todo, en suma, lo que el cargo que ocupo me impone.



miércoles, 13 de diciembre de 2017

Audiencia del Papa Francisco con las Misioneras del Sagrado Corazón


Audiencia a las Misioneras del Sagrado Corazón de Jesús, con motivo del primer centenario de la muerte de Santa Francisca Cabrini, 09.12.2017

A las 12 de esta mañana, en la Sala Clementina del Palacio Apostólico, el Santo Padre Francisco recibe en audiencia a las Misioneras del Sagrado Corazón de Jesús con motivo del primer centenario de la muerte de Santa Francesca Cabrini.

Publicamos a continuación el discurso que el Papa dirige a los presentes durante la Audiencia:

Discurso del Santo Padre

Queridas hermanas y queridos hermanos,

Con gran placer doy la  bienvenida a todos vosotros, representantes de la Familia Cabriniana, que deseáis de este modo concluir las celebraciones por el centenario del nacimiento de Santa Francisca Javiera Cabrini. El 17 de diciembre de 1917, esta mujer santa, que había cruzado el océano veinticuatro veces para ayudar a los emigrantes en las Américas, y que incansablemente llegó hasta los Andes y también a Argentina, moría repentinamente en Chicago, y partía para el último viaje.
Saludo a S.E. Mons. Rino Fisichella, que os sigue con tanto afecto; y agradezco a la Madre, Barbara Louise Staley, sus palabras de saludo y su compromiso activo para que allí donde haya emigrantes, esté  siempre presente la acogida y el testimonio del amor cristiano.
Santa Cabrini fue un verdadera misionera. Había crecido teniendo ante sus ojos  el ejemplo de San Francisco Javier, el pionero de la evangelización en Oriente. Llevaba en el corazón a China y esperaba proclamar el Evangelio en esa tierra lejana. No pensaba en los miles y miles de emigrantes que, debido al hambre, la falta de trabajo y la ausencia de un futuro, se embarcaban con sus pocas cosas para llegar a América, empujados  ​​por el sueño de una vida mejor. Como sabemos, fue la visión de futuro  del Papa León XIII  que, con una frase, la hizo cambiar de rumbo: "¡No a Oriente, Cabrini, sino a Oeste!". La joven madre, que acababa de fundar las Misioneras del Sagrado Corazón, tenía  que abrir los ojos para ver dónde Dios la enviaba en misión. No donde ella quería ir, sino donde Él había preparado para ella el camino, el camino del servicio y la santidad. Este es  el ejemplo de una verdadera vocación: olvidarse de uno mismo para abandonarse completamente al amor de Dios.
Después de tantos años, la realidad de los emigrantes, a los que Santa Francisca Javiera dedicó toda su vida, ha evolucionado y es más actual que nunca. Nuevos rostros  de hombres, mujeres y niños, marcadas por tantas formas de pobreza y de violencia, están de nuevo ante nuestros ojos y esperan encontrar en su camino manos tendidas y corazones acogedores como los de la Madre Cabrini.  A vosotros, en particular, se os  ofrece la responsabilidad de ser fieles a la misión de vuestra santa fundadora. Su carisma es de extraordinaria actualidad, porque los emigrantes ciertamente necesitan buenas leyes, programas de desarrollo, de organización, pero siempre necesitan también, y sobre todo amor, amistad, cercanía humana; necesitan ser escuchados, mirados a los ojos, acompañados; necesitan a Dios, encontrado en el amor gratuito de una mujer que, con el corazón consagrado, es hermana y madre.
¡Que el Señor renueve siempre en vosotros la mirada atenta y misericordiosa hacia los pobres que viven en nuestras ciudades y en nuestros países!. La Madre Cabrini tenía el coraje de mirar a los ojos a los niños huérfanos que se le confiaron, a los jóvenes sin trabajo tentados de delinquir, a los hombres y mujeres explotados en  los trabajos más humildes; y por eso , hoy estamos aquí para dar gracias  a Dios por su santidad. En cada uno de esos hermanos y hermanas, ella reconocía el rostro de Cristo y, genial como era, supo  aprovechar los talentos que el Señor le había confiado (Mt 25, 14-23). Tenía un fuerte sentido de acción apostólica; y si tuvo tanta energía cómo para realizar en pocos años un trabajo extraordinario, fue solo por su unión con Cristo, siguiendo el modelo de San Pablo, de  quien  tomó su lema: "Todo lo puedo en Aquel que me conforta". (Flp. 4,13). Una vida vertiginosa, cargada de trabajo, viajes interminables a pie, en tren, en nave, en barca, a caballo ...; creando de la nada  sesenta y siete obras entre guarderías, escuelas, colegios, hospitales, orfanatos, laboratorios ... todo para propagar la fuerza del Evangelio, que le había dilatado el corazón para que  perteneciera a todos.
Santa Cabrini vivió de la espiritualidad del Sagrado Corazón de Jesús. La suya, paso a paso, fue una existencia totalmente tendida a consolar y dar a conocer y amar al Sagrado Corazón. Y esto la hizo capaz de  mirar al  corazón  de todos a los  que se acercaba y asistía para corresponder de manera coherente. Este importante aniversario nos recuerda fuertemente a todos la necesidad de una fe que sepa captar el momento de gracia que se vive. Por difícil que parezca, nos dice que debemos hacer lo que ella hizo: ser capaces de percibir los signos de nuestro tiempo, leerlos a la luz de la Palabra de Dios, vivirlos de tal manera que demos una respuesta que llegue al corazón de cada persona.
Queridas hermanas y queridos hermanos que compartís el carisma cabriniano os  agradezco vuestro compromiso. Os acompaño con la bendición apostólica, y os pido a cada uno de vosotros que no os olvidéis de rezar por mí.



Papa Francisco:

Impulsar el carisma cabriniano al servicio de los emigrantes que huyen de la pobreza y la violencia…



El Papa Francisco destacó la apremiante actualidad del apostolado de Santa Cabrini verdadera misionera de la acogida y testimonio del amor cristiano a los emigrantes.

Al recibir a las Misioneras del Sagrado Corazón de Jesús, en ocasión del primer centenario de la muerte de Santa Francisca Javier Cabrini, a la que Pío XII proclamó «Patrona celeste ante Dios de todos los emigrantes», el Obispo de Roma recordó el camino vocacional de la Madre Cabrini, que vivió profundamente la espiritualidad del Corazón del Señor, haciéndola conocer y amar.

Nacida en Italia, nacionalizada estadounidense, escuchando la exhortación del Papa León XIII, comprendió dónde Dios la enviaba para su misión. No a China, como ella pensaba sino a las Américas, para desarrollar su apostolado asistiendo a los emigrantes. Misión que ella realizó infatigablemente llegando hasta los Andes y Argentina y falleciendo luego en Chicago, el 22 de diciembre de 1917.

«He aquí el ejemplo de una verdadera vocación: olvidarse de sí mismos para entregarse plenamente al amor de Dios».

«Después de tantos años, la realidad de los emigrantes a los que Santa Francisca Javier dedicó toda su vida, ha evolucionado y es más actual que nunca. Nuevos rostros, de hombres, mujeres y niños, marcados por tantas formas de pobreza y de violencia, están nuevamente ante nuestros ojos y esperan encontrar en su camino manos tendidas y corazones acogedores como los de la Madre Cabrini. A ustedes, en particular, se les ofrece la responsabilidad de ser fieles a la misión de vuestra Santa Fundadora».

En este contexto, el Papa Francisco hizo hincapié en la importancia de esta misión evangélica en el momento presente, los emigrantes necesitan leyes, pero en primer lugar, necesitan el testimonio activo del amor de Dios.

«Su carisma tiene una actualidad extraordinaria, porque los emigrantes tienen necesidad ciertamente de buenas leyes, de programas de desarrollo, de organización, pero siempre tienen necesidad también y ante todo de amor, de amistad, de cercanía humana; tienen necesidad de ser escuchados, de que se les mire a los ojos, de ser acompañados: tienen necesidad de Dios, encontrado en el amor gratuito de una mujer que, con el corazón consagrado, es hermana y madre tuya».

«Que el Señor renueve siempre en ustedes la mirada atenta y misericordiosa hacia los pobres que viven en nuestras ciudades y en nuestros países», deseó el Papa Francisco y añadió:

«La Madre Cabrini tenía la valentía de mirar a los ojos a los niños huérfanos que se le encomendaban, a los jóvenes sin trabajo que tenían la tentación de delinquir, a los hombres y mujeres explotados en los trabajos más humildes. Por ello estamos todos aquí para agradecer a Dios por su santidad. En cada uno de esos hermanos y hermanas, ella reconocía el rostro de Cristo. Y siendo genial como era ella, fue capaz de hacer fructificar los talentos que el Señor le había confiado».






lunes, 11 de diciembre de 2017

"Pensamientos y Propósitos" de Santa Francisca Javier Cabrini - 74


EN EL RETIRO DE LAS HERMANAS DE NUEVA YORK

Desde Navidad 1894 a primero del año 1895 (Parte 2)


Carga tu mano sobre mí, oh Jesús, pero preserva al Instituto de tu Corazón y haz que en él todos los miembros te glorifiquen del mejor modo posible.

La diligencia en las pequeñas cosas es la que ha formado a los santos. Mucho gana una en vencerse en pequeñas cosas más que en las grandes.

Todos los pensamientos unidos en la profunda meditación de una sola máxima eterna encienden una gran hoguera en el alma.


En gran recogimiento y profundo silencio, como de noche tranquila, se debe hacer la meditación, discurriendo con el entendimiento y ponderando lo que se aprende para provecho del alma, abrazando con la voluntad lo que se aprende y aplicándose luego a reformar la vida.

Los medios para el fin. Por amarga que sea la medicina para sanar espiritualmente en el alma, conviene tomarla con gran valor y no optar nunca por los caminos de la mediocridad. No dudemos en cortar, en quemar, con tal de hacer todo lo necesario para quitar de nosotros el defecto y alcanzar esa perfección a la que Dios nos llama.


Mi amado Jesús, Tú quieres que yo llegue de verdad al perfecto despojo de mí misma, y yo te prometo, oh Jesús dulcísimo mío, confiando únicamente en la bondad de tu Divino Corazón, buscar con toda la fuerza y con gran diligencia el perfecto dominio de mí misma, como te prometí en mis Ejercicios Espirituales. He dado algunos pasos con tu gracia y ahora continuaré con creciente energía hasta que, despojada enteramente de mí misma, sea poseída por Ti sin reserva. Jesús, yo lo quiero: corta, quema, consume; lo quiero, a todo estoy dispuesta, desconfiando de mí y confiando en ti plenamente. Omnia possum in Eo qui me confortat.


lunes, 4 de diciembre de 2017

"Pensamientos y Propósitos" de Santa Francisca Javier Cabrini - 73


EN EL RETIRO DE LAS HERMANAS DE NUEVA YORK

Desde Navidad 1894 a primero del año 1895 (Parte 1)

Ad Majorem Gloriam SS. C. J.

Mi dulcísimo Jesús Niño, mientras queréis que me ocupe de mis Hermanas para el retiro, haced que alguna migaja de la mesa celestial caiga también para que yo sacie el hambre y la sed que tengo de Vos, mi amantísimo Esposo. Procuraré ser la espigadora y Vos, mi amado Jesús Niño, sed siempre generoso y haced que yo pueda recolectar todo lo que es necesario para corresponder a vuestra gracia y alcanzar esa santidad a la que estoy obligado después de tantas gracias recibidas.

Quiero hacer todo aquello que te place, oh Jesús Niño; háblame al corazón, que tu pobrecilla te escucha.
Deseo ardientemente servirte, oh Jesús; sí quiero ser tu sierva; dime lo que quieres de mí.
Quiero cumplir tu voluntad en todo, sufrir todo por Ti, sin quejarme y sin pensar nunca que me han ofendido.
Miraré en todas las ofensas y agravios tu mano, que cumple la divina voluntad sobre mí; me humillaré y pensaré que todo es poco comparado con lo que yo he merecido por tantas infidelidades que he cometido en el curso de mi vida.



lunes, 27 de noviembre de 2017

"Pensamientos y Propósitos" de Santa Francisca Javier Cabrini - 72


MI RETIRO EN LOS SANTOS EJERCICIOS

5 de agosto de 1894 (Parte 4 de 4)


Tres son los grados de perfección. De los del primer grado, que dicen “yo querría”, está el infierno lleno. De los del segundo grado, que dicen “quiero”, pero con veleidad, está el purgatorio lleno. De los del tercer grado, que dicen un resuelto “quiero”, a cualquier costa, está el cielo lleno. Estos son los verdaderos consoladores del Corazón de Jesús; serán ayudados por El, y El mismo obrará en ellos, y así tendrán un cielo anticipado. Serviré a Dios con toda la fidelidad posible, no por el premio prometido, ni por la amenaza echa al que sea infiel, sino por puro amor de Dios. Mi Jesús ha hecho tanto por mí; ¿qué no haré yo por El? Todo, Jesús amantísimo, lo que Tú quieras; refuerza mi voluntad para que pueda corresponder a tu santo Amor, superando toda dificultad. Mi libro será el crucifijo, y lo tendré siempre abierto ante la vista para aprender el amor y el padecer. He ahí cómo se ama. He ahí como se padece. Amar con pasión y con ardor, y medir el amor por el padecer con generosidad. La Misionera que no quiere padecer deje su nombre. La que se apellida “del Sagrado Corazón” debe padecer siempre, mirando las espinas que se entrelazan en torno al Corazón de Jesús. Donde más debe gozar es en el padecer. Qué hermoso es padecer por Jesús y con Jesús, y consumarse por puro amor en el padecer por Jesús. Con la buena voluntad y con la ayuda de Jesús, que nunca nos falta, se puede llegar a todo, y la que quiere ser fidelísima, debe llegar a eso. Jesús, ayudadme. Haré todo de mi parte para mantener la unión de sana caridad entre las Hermanas. Las amaré con corazón de verdadera madre, pero procurando considerarme como la sierva de todas, y esto con veneración de afecto, mirando en cada una la imagen de mi amado Esposo y de la Virgen Santísima.




martes, 21 de noviembre de 2017

Efemérides Cabrinianas: 21 de noviembre de 1968


21 de noviembre de 1968

Fusión de nuestro Instituto con el Instituto de las “Hermanas del Sagrado Corazón”de Agrigento en Sicilia, Italia.

También conocido como Instituto “Zirafa de Agrigento” Fundado el 21 de noviembre de 1878


Recordando:

Madre Chiara Graselli era nuestra Superiora General, cuando tras las propuestas de Vaticano II de expandir los Institutos Religiosos o fusionarlos con otros similares en su espiritualidad, se propuso abrir alguna misión en Sicilia. Así manifestaba sus sentimientos: “Nuestro Instituto goza de tantas vocaciones sicilianas, que es justo que abramos allí una misión, en esas tierras tan ricas de entusiasmo y vitalidad.”

Fue así, que envió a esas regiones a dos Hermanas nuestras: Madre Clemenza Zanotti que en ese momento era Provincial de Italia y a Madre Albina Gentile que era siciliana, para que vieran la posibilidad de abrir en esa zona alguna obra nuestra…

Por coincidencia, o mejor por Providencia del Señor, nuestras dos Hermanas se alojaron en una comunidad de Agrigento, perteneciente a las Hermanas del Instituto de la Zirafa o del Sagrado Corazón, donde fueron muy bien atendidas…

Por otra parte la Madre Superiora del Zirafa de Agrigento que en esos días festejaban su onomástico, Madre Matilde Cinquemani, quien las acogió muy fraternalmente, junto a sus Hermanas Consejeras, estaba en fase de discernimiento tratando de unirse a otro Instituto con una espiritualidad semejante a la suya. Así aparece en un manuscrito del tiempo de su fundación: “La primera finalidad de este Instituto (“Sagrado Corazón de Agrigento”) es la santificación de las mismas Religiosas que deben ser fidelísimas esposas del Corazón Santísimo de Jesús, reparando los ultrajes, y los insultos que este Amable Corazón recibe de los pecadores.
La segunda finalidad es incluir estas virgencitas en el Sagrado Instituto para que pasen sus vidas ofreciéndolas todo para la Gloria de Dios y rezando por la conversión de los pobres pecadores.
La tercera finalidad es educar santamente a la juventud y con esa misma finalidad las Sagradas Esposas deben tener cuidado y empeñarse seriamente en atender a cuantas “chicas” les sean posible, instruyéndolas no sólo para que sepan cumplir con sus oficios sino además para encaminarlas hacia un estudio Superior con responsabilidad, en las ciencias pero mucho más en una vida cristiana, enseñándoles con el ejemplo y con la palabra que deben llevar una vida de virtud, en cumplimiento del fin por el que Dios nos creó, de amarlo en esta vida para gozarlo después en la eternidad.”

Además, trataba de garantizar la continuidad de su Instituto y darles a las Religiosas una sólida formación.

De regreso de Sicilia Madre Clemenza y Madre Albina comentaron a nuestra Madre General, Madre Chiara, el resultado de su visita e investigaciones realizadas en las islas sicilianas.
En el mes de marzo de 1968 se encontraron por primera vez las Madres Generales de los dos Institutos, al que siguieron varios encuentros por lo que Madre Chiara pudo conocer a las 49 Hermanas profesas del Instituto Zirafa, varias novicias y postulantes. También visitar sus obras apostólicas, a saber: Bivona, Palma de Montechiaro y Siecca en la provincia de Agrigento; Santa María La Stella en la provincia de Catania y Letojanni en la provincia de Messina; y la Casa Madre en calle Graceffo en Agrigento, en las mismas atendían a estudiantes; niños con problemas sociales o discapacitados; ancianos; todas ellas en relación directa con las respectivas parroquias y una cierta facilidad para atender a las propias familias de las Religiosas.

Dando cumplimiento a todos los pasos legales, religiosos, civiles y administrativos, el 21 de noviembre de 1968, día de la Presentación de María Santísima al templo, día muy significativo para las Hermanas del Instituto del Sagrado Corazón de Agrigento, porque al conmemorar el día de su fundación también celebraban la renovación de sus Votos Religiosos, fue el día señalado para la fusión de los dos Institutos.

Presidió la ceremonia Monseñor Petraglia, Obispo de Agrigento, quien recién había regresado de un viaje a los Estados Unidos donde visitó a sus emigrantes y regresó lleno de entusiasmo por Madre Cabrini por su labor por los emigrantes. También asistieron el Padre Guglielmo Pisa, visitador apostólico y el Padre Domenico Mirabile.

Con el decreto CRIS, No. 6685/68 L. 44, del 4 de noviembre de 1968, la Santa Sede daba su aprobación.

Debemos destacar, que si bien las Religiosas podían personalmente buscar cada una un Instituto o regresar a la vida laical, todas sin excepción optaron por unirse a nuestro Instituto.


El próximo 21 de noviembre de 2018 se cumplirán los 50 años de este particular acontecimiento en el Instituto de las Misioneras del Sagrado Corazón de Jesús.




Fotos de Sicilia en la década del '60...











lunes, 20 de noviembre de 2017

"Pensamientos y Propósitos" de Santa Francisca Javier Cabrini - 71


MI RETIRO EN LOS SANTOS EJERCICIOS

5 de agosto de 1894 (Parte 3 de 4)

Meditaré con mucho orden según las adiciones de San Ignacio. En el cuerpo de la meditación me abandonaré plenamente al Espíritu Santo, dejándome guiar a donde Él quiera, por el espacio que quiera, pero concluyendo siempre con resoluciones útiles, enérgicas y con serio examen. El que hace la meditación según el método de San Ignacio no puede tener distracciones deliberadas. El que está con todas sus potencias delante de la Majestad divina es imposible que pueda pensar en otra cosa. Sumergíos en vuestro Dios en santa contemplación y abandonaos plenamente en El. El Espíritu de Dios baja a nosotros con gran suavidad, nunca con estrépito. El espíritu de agitación es siempre espíritu luciferino.
Hacer la voluntad de Dios en todo y siempre, negándose a sí mismo y sometiéndose a la obediencia de todas las santas reglas.
Amaré las humillaciones y me alegraré de tenerlas, dando gracias a Dios por un don tan valioso que mucho ayuda a mantener el alma en su justo equilibrio. Temeré cuando pase algún tiempo sin tenerlas y se las pediré a Jesús.
Trataré de dominarme a mí misma en toda circunstancia, siempre para poder con la ayuda de mi Amado llegar al perfecto despojo, para hacer así poseída absolutamente por mi Amado.
No hablaré nunca de mí misma, salvo con mis superiores, a los que descubriré el bien y el mal con gran sencillez.

Tendré siempre la cara alegre, y para lograr esto, que no siempre responde a mi carácter, aún sin dominar, intentaré sonreír cuando se me presenta una persona, especialmente con las Hermanas, a las que yo venero y quiero estimar profundamente como Esposas queridas de Jesús.




viernes, 17 de noviembre de 2017

Camino de Formación Cabriniana del Centenario - Anexo 2


El sueño de la misión en China

Sueño de Dios

Como querer explicar el amor,
como querer abrazar el perdón,
como sentirse embriagar sin alcohol
y navegar en un rayo de sol.

Con alma de niño llegar hasta el fin
jugarse la vida en el Reino de Dios
con ojos atentos al clamor y al dolor
de los que Cristo hoy puso junto a mí.

Como contar una historia de amor
en la que Cristo reinó con pasión,
nada más simple que decir:
“ya no soy yo, es Cristo quien vive en mi”

Francisca Cabrini, un sueño de Dios
Francisca Cabrini, mujer del Señor
Francisca Cabrini, hoy canto por vos
Francisca Cabrini, milagro de amor

El mundo es pequeño para anunciar
a aquél que nada guardó para sí,
sin darle la tregua a la adversidad
confiando que todo lo puedes en él.

Sentirse un puente que lleve a Dios,
a aquellos que hoy caminan por aquí,
dejándose amar por el que es el amor,
poniéndose en marcha a la meta final.

Como contar una historia de amor
en la que Cristo reinó con pasión,
nada más simple que decir:
“ya no soy yo, es Cristo quien vive en mi”

Francisca Cabrini, un sueño de Dios
Francisca Cabrini, mujer del Señor
Francisca Cabrini, hoy canto por vos

Francisca Cabrini, milagro de amor




Después de la muerte de Madre Cabrini, su sucesora Madre Antonieta Della Casa, quiso hacer realidad el sueño de Chequina (Cecchina = Madre Cabrini) abriendo una misión en China.



Hna. Antonieta Della Casa


Seis fueron las Hermanas favorecidas para la misión.
Partieron desde el Pacífico para fundar, el domingo 19 de septiembre de 1926. Llegaron a Shanghai el 6 de octubre y a Kashing (a 18 Km de Shanghai) lugar destinado para la nueva misión, donde abrirían una escuela Normal.





Había que aprender a escribir y hablar en chino, aprendizaje que les llevaría muchos meses, mientras tanto prepararon el edificio para la escuela y residencia de futuras estudiantes.

En China reinaba un clima de turbulencia ya que los soviéticos, invadiendo algunas zonas, habían expulsado a varios católicos y protestantes.

Llegadas las vacaciones de un mes, las Hermanas propusieron enseñar inglés, pintura y música. Muchas fueron las jóvenes que aprovecharon ese ofrecimiento; inclusive una jovencita diplomada en docencia pidió ser aceptada como postulante.


En abril de 1927 fueron amenazadas y obligadas a estar en un hospital, sirviendo en cualquier menester; situación que favoreció su celo por misionar y aliviar a muchos enfermos. Luego de siete meses fueron liberadas y entonces se dedicaron a amueblar y acondicionar el edificio para iniciar la actividad escolar con alumnas externas e internas. Asumieron profesores chinos y agregaron al programa: arte, pintura, dibujo, música, canto, poesía, labores femeninas, bordados, materias que, Madre Cabrini, hacía que las candidatas aprendieran desde el noviciado, según las capacidades de cada una, además de otras materias pedagógicas o relacionadas con la salud y así estar preparadas para las tareas misioneras.

Como les estaba prohibido enseñar religión, organizaron grupos de formación periodística, tanto para jóvenes católicas como para jóvenes paganas.

En 1930 dada la intensidad del trabajo que demandaba la misión, desde USA la Madre General les envió 7 Religiosas con buena preparación.





En julio de 1931 abrieron un dispensario médico y un ambulatorio con medicación y farmacia para atender a las sin número de personas muy pobres y con muy malos cuidados de salud. Se creó en la localidad de Wei – Hwei – Fu. Aquí aparece la Madre Blanca Belloni quien era maestra ya al ingresar al Instituto y, luego de profesora, estudió farmacia; la Madre General le hizo estudiar de enfermera al designarla para la misión de China y, estando en la misión, viendo la necesidad de tratar enfermedades de la vista y no habiendo quien lo haga en toda la zona, hizo el curso de oculista; esta preparación le permitió realizar ciertas curaciones de todo tipo y hasta pequeñas intervenciones de cirugía, lo que le valió que la gente del lugar la llamara “La hermana doctora”. Así escribía en una carta dirigida a la Madre General:

“… la mayoría (de los que vienen al dispensario) son pobrísimos, ricos sólo de suciedad por falta de limpieza. Hay personas que están tan sucias que para descubrir sus llagas, hay que aplicarles previamente, paños con agua tibia una media hora o recomendarles que se laven y presenten al día siguiente para medicarlos. ¡Pobres chinos! Cómo podrían ser más limpios que sus negros chanchos cuando el alimento, la habitación y la higiene son comunes e iguales… Todos duermen en el mismo cuarto: burros, cabras, perros, gatos, gallinas, conejos y miles de insectos; todos viven en perfecta sociedad; hay lugar para todos y para enfermedades comunes…
Ahora apareció una epidemia de malaria en todos, grandes y chicos, hace unos días es imposible proveer de quinina, no sólo porque es muy cara, sino porque los vendedores ya no tienen provisiones. La gripe (influenza) ha atacado a muchos, en general por el clima que de 10º por la noche, durante el día llega a 30 y hasta 35º…
¿Cómo proveer de medicinas necesarias? ¿De telas limpias para vendar tantas llagas y muy profundas? ¿Cómo aliviar tantos sufrimientos?... Son 200 y hasta 300 enfermos por día que hoy hay que atender. No faltan cirugías de emergencia; una mujer fue llevada en un carrito con un absceso muy profundo desde hacía dos semanas y con un viejo bisturí que traje de Nueva York, pude extirparlo y aliviarla… De julio a diciembre se atendió a 5.000 personas y se dieron 250 bautismos…”

En 1935 se puso ampliar la misión de Chang – Teh – Fu donde, a pesar de muchas dificultades, funcionaba una Escuela Particular elemental y superior, un gimnasio, misión y catequesis (fuera de la escuela).

En 1937 la guerra entre China y Japón era inminente y las tropas estaban ya cercanas.

Con todo las Hermanas rinden cuentas de sus logros misioneros ante el Obispado y ante nuestro Instituto, entre otros aparece que en 5 años se ha dado:119.429 atenciones médicas con medicinas, mini cirugías y atención ambulatorias y de enero a julio: 1804 bautismos a niños y mucho más de adultos.



También ya varias jóvenes pidieron ser admitidas como postulantes entre las Misioneras del Sagrado Corazón de Jesús.

A causa de la guerra fueron expulsadas, debieron abandonar la misión y refugiarse en Wei – Hwei – Fu, porque además el 8 de noviembre de 1937, una gran bomba había caído cerca de la casa de las Hermanas, pero además por la tarde otra bomba destruyó parte de nuestra Escuela; sí con niñas heridas pero no muertas.

Pasados 5 meses y conquistada la ciudad por las tropas japonesas, los habitantes hicieron una protesta popular para que regresaran las Hermanas, situación que les fue concedida.

Las tropas comunistas se habían retirado llevándose todo lo que en la casa había de comestible y medicamentos.

La guerra había llegado también a la misión de Kasching y las Hermanas debieron huir, refugiándose en la Misión Católica de Zopufan. Terminadas las batallas, regresaron y encontraron destruida su escuela, sólo una parte se pudo reconstruir como para reiniciar las clases y reabrir el dispensario. A la escuela la llamaron “Escuela que hace honor a la verdad”. Madre Blanca con el dispensario era especialista en: mientras curaba el cuerpo curar también el alma y pacientemente esperaba la hora en la que Dios llegaba y hacía su obra. Así escribía la Hermana Blanca:

“La hora de la tribulación que pasa China, lejos de disminuir el trabajo del apostolado, lo intensifica siempre más y lo hace fecundo con óptimos frutos… Son muchísimos los que piden ser cristianos, después de haber pasado por nuestra misión o por el dispensario. Les gusta rezar y soportan con paciencia sus grandes penurias para poder merecer la Gracia del obtener el premio eterno del Cielo”.

La celebración de la Beatificación de Madre Cabrini sólo pudieron celebrarla el 10 de septiembre de 1938 en Wei – Hwei – Fu. En esta ocasión como se habían propuesto como homenaje a Madre Cabrini, el 13 de noviembre recibieron el Bautismo: 92 catecúmenos. (Se habían prometido 100 Bautismos como homenaje a Madre Cabrini). En esa época lo urgente para la Iglesia era bautizar a los paganos.

Por la escasez de medicamentos, las Hermanas de USA se los mandaban por encomienda, junto a otros elementos: ropa, alimentos, etc.

Así escribía Madre Charitas Moscato, Superiora, el 10 de enero de 1941: “La guerra continuaba siempre más violenta. Esperanzas, miedos, desánimos se alternaban en nosotras. El 15 de julio de1941, Italia se alió con Japón contra China, reconoció el Gobierno colaboracionista de Nankino, constituido bajo el escudo de los japoneses: desde ese momento los Misioneros fueron considerados enemigos de la China y las reacciones no se hicieron esperar”.

Nuestras misiones continuaban sus tareas a pesar de la inseguridad reinante, y seguían dando informe de las misiones a la Madre General: “En Wu – an, 120 huérfanas; 80 externas en continuo aumento, 4 religiosas, ayudadas por 11 jóvenes de la Santa Infancia, de las que ahora 6 son novicias y 5 postulantes.
En Chang – teh – fu: escuela preprimaria, primaria y superior con 285 alumnas, de las cuales 76 son pupilas y escuela media con 46; Catecumenado femenino con escuela para adultos; sociedad “Hijas de María”, Sociedad del Rosario, para las más pequeñas; Club Cabrini para las exalumnas y alumnas presentes, cuyas funciones eran de cooperar con la propagación del Evangelio y acercar al buen Dios a sus familias que en la mayoría eran paganos; Dispensario diario; iniciación de un taller donde las jóvenes con sus labores puedan ganar algo y un pequeño patio separado que llamamos leprosario, en el que tenemos a una anciana refugiada que es medio loca.
Oh, querida Madre, todo esto con 7 Hermanas; una de ellas Madre Blanca que atiende el dispensario, es la guarda – ropera, ecónoma, Asistente y ahora también Superiora…
En Chang – teh – fu se trató de reorganizar, entre miles de complicaciones, el hospital de oculista y atención otorrinolaringológica, pero meses después debieron suspender las actividades porque al Sacerdote que asumía responsabilidades lo llevaron prisionero.
Por esta época se dio en toda la zona alrededor del Río Amarillo, en Honan, una gran sequía agravada por mangas de langostas y conejos roedores que exterminaron toda cosecha, sus pobladores emigraron por todas partes limítrofes y sufrimos las consecuencias…”
Del 13 de septiembre al 25 de octubre 3 de nuestras Hermanas quedaron prisioneras en su propia residencia, con la prohibición de salir, pero la liberación se dio porque se convencieron de que la actividad que ejercían era exclusivamente de caridad.”

Durante toda guerra fácilmente se genera odio, rabia, violencia, venganza, mala información y además falta de todo.

Se dan largas filas para obtener artículos de primera necesidad y las mismas personas que están puestas para garantizar el orden, con frecuencia se enriquecen con la indigencia de los demás.

En Kashing las Hermanas, con serias dificultades, pero habían retomado la actividad escolar, mas continuamente las visitaban los de la Gendarmería japonesa, hasta que al final obligaron a varias Hermanas a salir de la China porque pertenecían a países que se habían declarado contrarios a su país. Las primeras a repatriar fueron las de América. La Madre Magdalena Paladini (argentina) el 18 de marzo de 1943 fue llamada por los japoneses y avisada de que el día 27 debía partir. Le permitieron que fuera acompañada por otra Hermana Hasta Shanghai y allí estuvo prisionera en San Muyo hasta su partida.

En ese mismo año, nuestra casa la tomaron como lugar de prisión, clavando las puertas para evitar que salgan. Después de unos meses las Hermanas fueron liberadas.

En 1944 y con graves dificultades reabrieron la escuela de Kashing, pero dado el clima de inseguridad con frecuencia dejaban de asistir tanto las alumnas como las profesoras. El Obispo trataba de sostener económicamente la misión, pero justo el 14 de noviembre, día de la fundación del Instituto, fueron asaltadas, robándoles 5.000 dólares. Los militares se apropiaron de todo: de un terreno que las Hermanas compraron para reconstruir la escuela en Shin – ti – fan, del huerto y de un corral de los animales que Madre Gesuina cuidaba para asegurar algo para comer, junto a una precaria despensa. Ella reclamaba al Comandante, quien sólo mediaba prometiéndoles paquetes de arroz.

El bombardeo de Hiroshima y de Nagasaki en agosto de agosto de 1948, hicieron que de pronto terminara la guerra Chino – japonesa, dejando que nacionalistas y comunistas se disputaran posición ventajosa.



En ese mismo año la guerra civil entraba en todo su furor y duró casi tres años, con la derrota nacionalista. Durante esos tres años nuestras misiones continuaron entre amenazas, esperanza, progresos y retrocesos. La Iglesia jerárquica reordenó sus diócesis estableciendo nuevos obispados y hasta una internunciatura.

Ahora los comunistas proclamaban la liberación de China de sus enemigos: bandidos, latifundistas de las mentalidades feudales, del imperialismo extranjero, de las supersticiones.

La guerra civil había comenzado a hacer estragos.

En Chang – teh – fu y en Wei – hwei – fu estaban en estado de sitio. Madre Charitas Moscato, Superiora y delegada de la Madre General viajaba entre Kashis y L´Honan, iba a Kasching, Shanghai para preparar la partida de algunas Hermanas, de Italia o América, llamadas por sus respectivos consulados. El año 1947 concluyó bastante bien. Pudieron iniciar las clases y concluirlas normalmente.

La canonización de Madre Cabrini fue ocasión para celebrarla con alegría y optimismo, hasta de acuerdo y por deseo del Obispo, asumir una escuela funcionando en Wimpo, a pocos minutos del mar. Misión que no durará demasiado tiempo.

El año 1948 terminó con todas las celebraciones propias del año escolar: diplomas, festejos, discursos, fotos; pero en diciembre un periódico daba una noticia alarmante: “se dice que los comunistas están cerca.”

La Superiora General, Madre Antonieta Della Casa… sí veía de buen grado el gran deseo de las Hermanas de ser útiles en esa situación de guerra, e incerteza en China, creía que continuar con la misión, por el momento era imposible. Envió varias cartas a Madre Charitas exhortándola a que haga lo imposible para que todas las Hermanas salgan de la China, aún las mismas chinas si así lo prefieren.

Así le escribía en 1948, 20 de febrero Madre Antonieta Della Casa: … “pero tengo una gran pena en el corazón al saber que están separadas dos o tres en cada misión y con gran peligro, menos allí en Kasching donde Ud. está tranquila mientras deja a las otras hermanas expuestas al peligro más grave, al hambre, a la muerte. ¿Por qué no se preocupa de reunirlas a todas allí con Ud.?”

En Europa las noticias de las avanzadas de los comunistas y por las tantas historias dramáticas que provenían clandestinamente de la Unión Soviética, manifestaban claramente que era imposible que con el comunismo pudiera compartir o por lo menos con cierta tranquilidad, vivir el catolicismo.

Y en otros párrafos de la misma carta se lee: “he pedido a los prelados… a los Padres de las misiones en el extranjero, información fehaciente y me dijeron que en estos momentos no se puede hacer nada, absolutamente nada, que los comunistas avanzan masacrando todo: que son heroísmos inútiles. De esperar tiempos mejores… Ud. Madre Charitas no ponga excusas. Salve a sus hermanas. A todas.”

“5 de febrero de 1949. Madre Charitas empezó a dar los primeros pasos para obtener el Visto Bueno de los Consulados… Madre Valentina y Madre Emmanuelle llegaron a Shanghai después de un desastroso viaje hecho sobre la carbonera de un tren y además lloviendo. Estas Hermanas partieron para USA el domingo 13 en el barco “Island mail Washington.” Carta de Madre Charitas.

Así con más o menos penurias, una a una, fueron partiendo con la pena de dejar desamparada cada misión.

Era el año 1951. Las últimas fueron dos Hermanas chinas a quienes por ser tales, les ponían miles de dificultades para entregarles sus respectivos pasaportes.

Así después de 25 años de zozobras, luchas, desafíos pero también la alegría por haber proporcionado a esos hermanos nuestros, los chinos, mucho bien material y espiritual, las hermanas, puesta la misión en manos del Buen Dios partieron sí con penas, pero seguras de haber cumplido con el querer de Dios.


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