miércoles, 31 de marzo de 2021

Hacia la Pascua... hacia el Capítulo General: un viaje espiritual (3ra parte)

 


Perspectivas

Aunque divididos por la distancia, viajamos juntos como peregrinos por un camino con sus temporadas de soledad y de participación. Jesús permanece cerca de nosotros, hablando a nuestros corazones, invitándonos a sopesar el significado de todo lo que estamos experimentando, solos y juntos. Por lo tanto, mediante la lente de la tradición Cabriniana y el testimonio de la historia del Evangelio, continuamos reflexionando sobre los signos de nuestro tiempo. Aunque mucho permanece envuelto en misterio, estamos bendecidos con momentos de perspicacia y claridad. Así que, a medida que avanzamos, hagámoslo con renovada esperanza y confianza, tanto en Dios como en los demás. Porque al profundizar en nuestra conversación descubriremos nuevos énfasis, nuevas percepciones y nuevos desafíos para que los participantes en el Capítulo General los exploren durante estos días de gracia.

Mark Davis

 

“Jesús... no tiene su morada fuera de nosotros, sino dentro de nosotros: su trono de amor está dentro de cada uno de nuestros corazones”.

Sta. Francisca Cabrini




Salmo Inicial

En Dios solamente espera en silencio mi alma;

de Él viene mi salvación.

Sólo Él es mi roca y mi salvación,

mi baluarte, nunca seré sacudido.

 

En Dios solamente espera en silencio mi alma;

pues de Él viene mi esperanza.

Sólo Él es mi roca y mi salvación,

mi baluarte, nunca seré sacudido.

 

En el silencio descansa mi libertad y mi guía;

porque Tú eres el Corazón de mi corazón,

Tú me hablas en el silencio.

(Salmo 62)

 

Escritura

Entonces Jesús les dijo: ¡Oh insensatos y tardos de corazón para creer todo lo que los profetas han dicho! ¿No era necesario que el Cristo padeciera todas estas cosas y entrara en su gloria?

Y comenzando por Moisés y continuando con todos los profetas, les explicó lo referente a Él en todas las Escrituras. 

Se acercaron a la aldea adonde iban, y Él hizo como que iba más lejos. Y ellos le instaron, diciendo: Quédate con nosotros, porque está atardeciendo, y el día ya ha declinado. Y entró a quedarse con ellos.

Y sucedió que al sentarse a la mesa con ellos, tomó pan, y lo bendijo; y partiéndolo, les dio. Entonces les fueron abiertos los ojos y le reconocieron; pero Él desapareció de la presencia de ellos.

Lucas 24:25-31

 

Lecturas

Abrirse a las ideas, incluso a aquellas con las que no estamos de acuerdo, es lo que debe hacer el buen viajero. Bienaventurados quienes entienden las palabras: “Si no estás de acuerdo conmigo, entonces tienes algo que darme.” 

Es posible viajar solos. Pero el buen viajero sabe que el viaje es vida humana y que en la vida se necesita compañía. “Compañero” significa “el que come el mismo pan”. Bienaventurados los que siempre se sienten en el camino y todas las personas que encuentran son sus compañeros elegidos.

El buen viajero cuida de sus compañeros de viaje cansados. Comprende cuando se desaniman. Los acepta como son y los escucha con inteligencia, con gentileza, pero, sobre todo, con amor. Los animan a seguir adelante y a recuperar su alegría en el viaje.

Dom Helder Camara

 

Los dones del Espíritu siempre encierran en sí una fuerza innovadora que no envejece con el pasar del tiempo y ofrecen a cuantos se abren a la gracia, la capacidad de leer e interpretar lo nuevo que continuamente nace en nosotros y a nuestro alrededor. Esta capacidad de intuición en la lectura de los signos de los tiempos, tan presente en Madre Cabrini, forma parte de la herencia que ha dejado a su Instituto. En el contexto actual, asume una importancia notable dada la rapidez de los cambios que se producen en la sociedad de hoy.

Madre Lina Colombini MSC

 


En nuestra espera

En nuestras oraciones

En nuestro ser…

Que demos a conocer tu amor

 

Con nuestras acciones

Con nuestras palabras

Con nuestras elecciones…

Que demos a conocer tu amor

 

En nuestras lágrimas

En nuestra risa

En nuestro silencio…

Que demos a conocer tu amor

 

Con nuestro compartir

Con nuestra escucha

Con nuestro refugio…

Que demos a conocer tu amor

 


En una crisis, hay un espacio bien abierto para la contribución. No hay tiempo para preocuparse o dudar, hay pocas o ninguna regla. La gente tiene un profundo deseo de ayudar, así que hace milagros. Descubrimos capacidades que no sabíamos que teníamos. El caos y la urgencia de un desastre anima a la gente a intentar cualquier cosa, más allá de cualquier plan o entrenamiento. Como dijo una persona: “No hay riesgo, porque ya es un desastre. Sólo sigues haciendo lo que puedas para ayudar. Si una cosa no funciona, intentas otra cosa”.

Cuando trabajamos por el bien común, nos experimentamos unos a otros de nuevas maneras. No nos preocupamos por las diferencias, o el estatus, o las relaciones de poder tradicionales. Nos preocupamos por si tendremos éxito en lograr lo que se necesita hacer. Nos centramos en el trabajo, no en el otro. Aprendemos lo que es la confianza. Aprendemos la necesidad de una buena comunicación. El trabajo que sirve al bien común no nos quita la energía. En su lugar, la energía se derrama en nuestros cuerpos a nuestros corazones abiertos y espíritus generosos.

¿Y si usamos nuestras experiencias de trabajo por el bien común como el estándar? Dejaríamos de tolerar el trabajo y las vidas que gradualmente disuelven nuestra creencia en el otro. Podríamos empezar a insistir en las condiciones que sacan lo mejor de nosotros... si aumentáramos nuestras expectativas, entonces no haría falta una crisis para que experimentemos la satisfacción de trabajar juntos, disfrutar de hacer un trabajo que sirva a otros seres humanos.

Margaret Wheatley, “Turning To One Another”

 


Dios de unidad,

muéstranos lo que tenemos en común,

cuando no podamos verlo por nosotros mismos.

 

Dios de nuestro compartir,

ofrécenos lo que nos acerque

aun cuando pensemos que ya estamos lo suficientemente cerca.

 

Dios de nuestra comunión,

muéstranos lo que significa la verdadera comunión

con quien actúa de manera diferente de nosotros.

 

Dios de nuestras relaciones

muéstranos cómo fortalecer nuestros lazos

especialmente cuando amenazan con romperse.

 

Dios de nuestra comprensión,

revélanos más del misterio

que nos lleva más allá de nuestro limitado conocimiento.

 

Dios de nuestra reticencia,

muéstranos más de lo que es posible

a tu manera y en tu amor.

 


Oración Final

Deja que la luz me envuelva

para que mi ojo interior

pueda ver claramente el camino que nos espera.

Deja que mi mente pueda abrirse

para poder reconocer las señales a lo largo del camino.

 

Concédeme la sabiduría

que nace del reconocer lo verdadero de lo falso.

Y guía mis pasos,

pues si flaqueo o tropiezo,

trastabillando por antiguas creencias que aún me atan,

pueda seguir adelante con coraje,

y con la determinación que la persistencia proporciona.

 

Déjame ser acogido en el Amor

con el que toda la creación se mueve.

Amén.

Ruth Burgess

 

 


Padre Celestial,

te agradecemos todas las gracias y bendiciones

de nuestro camino compartido

como seguidores de Jesús en el carisma Cabriniano.

Que tu presencia permanente renueve nuestras

mentes y nuestros corazones,

en el camino hacia nuestro XVI Capítulo General.

 

Sagrado Corazón de Jesús,

libera en nosotros la pasión y el deseo

por ti que llenó el corazón de Santa Francisca Cabrini

al llevar tu amor liberador a los pueblos de todo el mundo.

Libéranos de todo lo que nos impediría entrar

plena y generosamente en este tiempo favorable

de discernimiento y renovación.

 

Espíritu Santo,

respira en nosotros una vez más

para que a través de nuestra escucha,

conversación y toma de decisiones

podamos abrazar el futuro con valor, libertad y fe.

Da alas a los deseos de nuestro corazón

para que, cada vez más cerca del Corazón de Cristo,

podamos entrar con alegría y abandono

en los horizontes de Dios.

Amén.

 

 


lunes, 29 de marzo de 2021

Hacia la Pascua... hacia el Capítulo General: un viaje espiritual (2da parte)

 




Incertidumbre

Muchas de las consecuencias de la pandemia de COVID-19 aún no se han revelado, pero la mayoría de los comentaristas sugieren que el mundo entero se recuperará de sus efectos durante muchos años. En este punto parece que hemos entrado en una nube de desconocimiento en la que la fe, más que la certeza, trazará el camino a seguir.

Durante la próxima etapa de nuestro peregrinaje, llevaremos nuestros propios pensamientos e ideas al lienzo más amplio de todo el Instituto, escuchándonos atentamente mientras luchamos en la penumbra, buscando respuestas apropiadas a la nueva realidad que está surgiendo.

Nuestra incertidumbre, por lo tanto, puede ser experimentada como un regalo, un momento en el que nos vemos obligados a aferrarnos suavemente a nuestra propia perspectiva, mirando más allá de nosotros mismos hacia la sabiduría y la experiencia de los demás.

Mark Davis


“Jesús mío, no siempre he reconocido tus planes amorosos sobre mí. Pero todos los días, con la ayuda de tu luz, aprendo más sobre tu cuidado amoroso.”

Sta. Francisca Cabrini



 

Oración de Apertura

Señor de la oscuridad y la luz,

penetra en nuestras vidas escondidas

para que podamos encontrar luz en la oscuridad

y la verdad en las sombras.

 

Cuando nuestros corazones están pesados

tócalos con tu presencia

para que podamos vislumbrar tu gloria

e irradiar tu amor.

 

En el sufrimiento y en la alegría,

deja que tu voz sea escuchada,

Oh, Hijo elegido de Dios.

 

Sagrada Escritura

Él preguntó: “¿Pues qué ha pasado?” Le dijeron: “Lo de Jesús de Nazaret, que era un profeta poderoso en hechos y palabras delante de Dios y de todo el pueblo. Los jefes de nuestros sacerdotes y nuestras autoridades lo entregaron para que lo condenaran a muerte y lo crucificaran. Nosotros teníamos la esperanza de que él iba a ser el libertador de Israel, pero ya han pasado tres días desde que sucedió todo esto. Verdad es que algunas mujeres de nuestro grupo nos han desconcertado, pues fueron de madrugada al sepulcro y, al no encontrar su cuerpo, volvieron diciendo que también se les habían aparecido unos ángeles y les habían dicho que él está vivo. Algunos de los nuestros acudieron después al sepulcro y lo encontraron todo tal y como las mujeres habían dicho. Pero a él no lo vieron”.

Lucas 24:19-24

 



Lecturas

Si la Comunidad Cristiana del futuro va a desarrollar recursos espirituales para la lucha; recursos que fortalecerán y guiarán a aquellos que trabajan por la justicia y la paz en sus comunidades y en el mundo; necesitará despojarse de gran parte de su bagaje heredado y acumulado, y aprender a verse a sí misma como una comunidad de peregrinos, una comunidad en movimiento...

Kenneth Leech

“El Ojo de la Tormenta”

  

Me desafió el ritmo que caminamos; me desafió el calor; me desafió el peso de la mochila en mi espalda durante varias horas seguidas. Fui desafiado por la forma en que Dios me mostró formas de superar las dificultades aceptando la ayuda de los compañeros peregrinos.

Como en cualquier viaje, experimenté cansancio, dolor, frustración y presión para mantener el ritmo de los demás. Pero descubrí que al mirar atrás cada día tenía mucho más que agradecer. La compañía de los amigos, la belleza a la vuelta de cada esquina, la comida que nos sostenía, el agua caliente que aliviaba cuerpo dolorido, la presencia siempre amorosa de nuestro Dios cuya compañía todos los días era evidente en nuestro caminar y nuestro descanso.

Kathleen Pearson

“De Durham a Lindisfarne”



 

Jesús nos llama a dejar el pasado

Jesús nos llama a la esperanza

Jesús nos llama a viajar ligeros

Jesús nos llama a la fe

Jesús nos llama a vivir justamente

Jesús nos llama a la justicia

Jesús nos llama a dar generosamente

Jesús nos llama a amar

Jesús nos llama a vivir en Él

Jesús nos llama a la vida

 

El mensaje cabriniano es también esto: vivir lo cotidiano como se presenta, con los conflictos y las contrariedades, y saber acoger la Aventura de Dios que en todo eso se esconde. Descubriendo la presencia de Dios, en la propia vida, se encuentra la capacidad de vivir, aún a través del misterio del dolor, la novedad que puede cambiar la oscuridad de los días en un proyecto de vida dedicado a los demás con satisfacciones que frecuentemente no se encuentran en personas aparentemente felices. Madre Cabrini supo descubrir la belleza del encuentro con las personas, de las ciudades y de los en paisajes que se presentaban siempre nuevos a sus ojos y le daban la alegría de una experiencia profunda que podía trasmitir a los demás.

Hna. Maria Barbagallo MSC



 

Sospecho que la manera más básica y potente de conectarse con otra persona es escuchando. Simplemente escuchando. Tal vez lo más importante que nos damos los unos a los otros es nuestra atención. Y especialmente si se da desde el corazón. Cuando la gente habla, no hay necesidad de hacer nada más que recibirlos. Sólo comprender su importancia. Escuchando lo que dicen. Escuchar con interés. La mayoría de las veces, es más importante escuchar con interés que comprender.

Rachel Naomi Remen

 

En esta oscuridad

no pido caminar por la luz;

sino sentir el toque de tu mano

y entender que la vista no es ver.

 

En este silencio

no pido oír tu voz;

sino sentir tu Espíritu respirar

y conocerme como una palabra de lo que hablas.

 

En el desconocimiento

no pido un espacio sin miedo;

sino la gracia de comprender

que ni tú ni yo estamos disminuidos.

 

En esta muerte

no busco escapar del dolor;

sino abrazar la pérdida, para encontrar

la fuerza para cruzar el puente de la espera.

                                                             Pat Bennett

 

 


Oración de Cierre

 

Dios, nuestro salvador y guía,

que por tu vocación, nos convoca

para vivir como peregrinos de Cristo.

Ayúdanos a viajar ligeros,

para confiar en tus promesas,

y seguir los pasos de los santos.

 

Dios, fuente de nuestra alegría,

tú alegras nuestros corazones

mientras viajamos hacia la ciudad celestial.

Profundiza en nosotros el deseo de tu paz,

un anhelo de ver que se haga justicia;

que compartiendo un propósito común,

tu pueblo pueda prosperar y venir

para alabarte con las canciones de Sión.

                                              Christopher Irvine

                               “El Manual del Peregrino”

 

 


Padre Celestial,

te agradecemos todas las gracias y bendiciones

de nuestro camino compartido

como seguidores de Jesús en el carisma Cabriniano.

Que tu presencia permanente renueve nuestras

mentes y nuestros corazones,

en el camino hacia nuestro XVI Capítulo General.

 

Sagrado Corazón de Jesús,

libera en nosotros la pasión y el deseo

por ti que llenó el corazón de Santa Francisca Cabrini

al llevar tu amor liberador a los pueblos de todo el mundo.

Libéranos de todo lo que nos impediría entrar

plena y generosamente en este tiempo favorable

de discernimiento y renovación.

 

Espíritu Santo,

respira en nosotros una vez más

para que a través de nuestra escucha,

conversación y toma de decisiones

podamos abrazar el futuro con valor, libertad y fe.

Da alas a los deseos de nuestro corazón

para que, cada vez más cerca del Corazón de Cristo,

podamos entrar con alegría y abandono

en los horizontes de Dios.

Amén.

 

 




jueves, 25 de marzo de 2021

Hacia la Pascua... hacia el Capítulo General: un viaje espiritual

 


Peregrinación


Los recientes acontecimientos mundiales nos han obligado a emprender un viaje más largo al Capítulo General de lo que habíamos previsto. Y si bien la pandemia ha planteado problemas prácticos con respecto a nuestra planificación, también ha afectado profundamente el amplio horizonte.

El mundo está ahora tan cambiado que se presentan nuevos temas, problemas y oportunidades y en toda la agitación buscamos de nuevo la sabiduría de Dios en todo lo que emprendemos.

Visto bajo esta luz, el viaje hacia el Capítulo General asume todas las características de una peregrinación con sus altibajos, desafíos y gracias.

Esta y las siguientes series de oraciones y lecturas, que tienen sus raíces en la historia de Emaús, se ofrecen a ustedes como un estímulo para sus propias reflexiones mientras renovamos y revisamos nuestros preparativos para el próximo Capítulo.


Mark Davis



“Que tu voz resuene e iré a los confines de la tierra para hacer todo lo que quieras que haga”.


Sta. Francisca Cabrini





Oración


Dios siempre presente, nos llamas a un viaje a un lugar que no conocemos.

No estamos donde empezamos y aún no hemos llegado a nuestro destino.

No estamos seguros de dónde estamos o quiénes somos.

Este no es un lugar cómodo.

Quédate entre nosotros, para calmarnos

cuando nuestros corazones tengan miedo y sálvanos del desánimo.

Ayúdanos a mantener el rumbo.

Abre nuestros corazones a tu guía

para que nuestro viaje a este lugar desconocido

continúe como un viaje de compañerismo compartido,

vivido en la esperanza, la apertura y la confianza. Amen


La Comunidad Iona


Sagrada Escritura


Ese mismo día, dos de los discípulos iban a un pequeño pueblo llamado Emaús, situado a unos diez kilómetros de Jerusalén. En el camino hablaban sobre lo que había ocurrido. Mientras conversaban y discutían, el mismo Jesús se acercó y siguió caminando con ellos. Pero algo impedía que sus ojo lo reconocieran.

Él les dijo: «¿Qué comentaban por el camino?». Ellos se detuvieron, con el semblante triste, y uno de ellos, llamado Cleofás, le respondió: «¡Tú eres el único forastero en Jerusalén que ignora lo que pasó en estos días!». «¿Qué cosa?», les preguntó. 

(Lucas 24: 13-18)



Lecturas


Desconocido, inquietante, tú llamas y nosotros te seguimos.

Tú llamas, y nosotros dejamos atrás las redes de nuestras vidas pasadas;

las cosas que nos ataron y nos sostuvieron;

nuestros antiguos seres y nuestros arrepentimientos.

Por llamar e inquietar,

por sorprender y hacer nuevos,

por llevarnos hacia la totalidad,

te damos las gracias Señor.

Kate Mcllhagga, “En un lugar estrecho”



El objeto de la peregrinación no es el descanso y la recreación para alejarse de todo.

Emprender un peregrinaje es lanzar un desafío a la vida cotidiana.

Nada importa ahora excepto esta aventura…

Los detalles pueden ser diferentes, pero la esencia es siempre la misma.

La peregrinación trae un tipo especial de sabiduría si uno está abierto a ella.

En casa o en el extranjero, las cosas del mundo nos tiran hacia ellas con tal fuerza gravitacional que, si no estamos alerta toda nuestra vida, podemos ser absorbidos por su exterior.

Los viajes atentos nos ayudan a ver esto, porque la escena continuamente cambiante nos ayuda a ver por medio de las apariencias del mundo.


Hudson Smith, “El arte de la peregrinación”



Madre Cabrini y todas las Misioneras que la siguen, experimentan esta sensación de incertidumbre del lugar, de la casa, de las amistades, de las actividades, viviendo sin raíces sociales y geográficas por elección, poniendo las raíces en el amor por Dios y por la humanidad. De este modo, lo provisorio se puede anclar en lo eterno que está representado por el Amor de Dios que es permanente, que sostiene también nuestro equilibrio interior, y por amor del prójimo que hace amar sin condiciones a cualquiera que se encuentre en nuestro camino.


Hna. Maria Barbagallo, MSC, “Una historia que continúa”






viernes, 19 de marzo de 2021

San José, padre en la acogida

 



José acogió a María sin poner condiciones previas. Confió en las palabras del ángel. «La nobleza de su corazón le hace supeditar a la caridad lo aprendido por ley; y hoy, en este mundo donde la violencia psicológica, verbal y física sobre la mujer es patente, José se presenta como figura de varón respetuoso, delicado que, aun no teniendo toda la información, se decide por la fama, dignidad y vida de María. Y, en su duda de cómo hacer lo mejor, Dios lo ayudó a optar iluminando su juicio».

Muchas veces ocurren hechos en nuestra vida cuyo significado no entendemos. Nuestra primera reacción es a menudo de decepción y rebelión. José deja de lado sus razonamientos para dar paso a lo que acontece y, por más misterioso que le parezca, lo acoge, asume la responsabilidad y se reconcilia con su propia historia. Si no nos reconciliamos con nuestra historia, ni siquiera podremos dar el paso siguiente, porque siempre seremos prisioneros de nuestras expectativas y de las consiguientes decepciones.

La vida espiritual de José no nos muestra una vía que explica, sino una vía que acoge. Sólo a partir de esta acogida, de esta reconciliación, podemos también intuir una historia más grande, un significado más profundo.

…

José no es un hombre que se resigna pasivamente. Es un protagonista valiente y fuerte. La acogida es un modo por el que se manifiesta en nuestra vida el don de la fortaleza que nos viene del Espíritu Santo. Sólo el Señor puede darnos la fuerza para acoger la vida tal como es, para hacer sitio incluso a esa parte contradictoria, inesperada y decepcionante de la existencia.

La venida de Jesús en medio de nosotros es un regalo del Padre, para que cada uno pueda reconciliarse con la carne de su propia historia, aunque no la comprenda del todo.

Como Dios dijo a nuestro santo: «José, hijo de David, no temas» (Mt 1,20), parece repetirnos también a nosotros: “¡No tengan miedo!”. Tenemos que dejar de lado nuestra ira y decepción, y hacer espacio —sin ninguna resignación mundana y con una fortaleza llena de esperanza— a lo que no hemos elegido, pero está allí. Acoger la vida de esta manera nos introduce en un significado oculto. La vida de cada uno de nosotros puede comenzar de nuevo milagrosamente, si encontramos la valentía para vivirla según lo que nos dice el Evangelio. Y no importa si ahora todo parece haber tomado un rumbo equivocado y si algunas cuestiones son irreversibles. Dios puede hacer que las flores broten entre las rocas. Aun cuando nuestra conciencia nos reprocha algo, Él «es más grande que nuestra conciencia y lo sabe todo» (1 Jn 3,20).

…

Entonces, lejos de nosotros el pensar que creer significa encontrar soluciones fáciles que consuelan. La fe que Cristo nos enseñó es, en cambio, la que vemos en san José, que no buscó atajos, sino que afrontó “con los ojos abiertos” lo que le acontecía, asumiendo la responsabilidad en primera persona.

La acogida de José nos invita a acoger a los demás, sin exclusiones, tal como son, con preferencia por los débiles, porque Dios elige lo que es débil (cf. 1 Co 1,27), es «padre de los huérfanos y defensor de las viudas» (Sal 68,6) y nos ordena amar al extranjero. Deseo imaginar que Jesús tomó de las actitudes de José el ejemplo para la parábola del hijo pródigo y el padre misericordioso (cf. Lc 15,11-32).

 

Francisco, Carta Apostólica “Con corazón de Padre” (fragmento)

19 de marzo, día de San José



jueves, 18 de marzo de 2021

Pascua: la vida se renueva

El comienzo de año del 2020, nos encontró “inocentes”, haciendo planificaciones anuales, llenando agendas, elaborando propuestas. Digo inocentes, pero también reflexiono: el 2020 nos sacudió, nos corrió de nuestra pretensión omnipotente y del engaño de pensar que podemos manejar todo. Mirando hacia atrás, a veces nos reímos del breve optimismo con el que encaramos la última Cuaresma.

El inicio del 2021 nos encuentra alertas, con una experiencia que nos enseñó a ser más prudentes, a ir de a poco, a planificar quincenalmente, a no tener pretensiones ambiciosas desmedidas. Quizás aprendimos que, en realidad, nunca habíamos controlado el tiempo, la salud y la vida. Salía bien muchas veces, lo que agendábamos luego sucedía; pero nada más. Quizás lo vivido vino a regalarnos un poco más de humildad, de humanidad.

Si queremos hacer una analogía, el 2020 puede haber sido una “gran Cuaresma”: un tiempo de reflexión, transformación, silencio, generosidad, aislamiento, y ¿por qué no? un tiempo de dolor, sacrificio y sufrimiento.

Para el Cristianismo, la Cuaresma no es un tiempo aislado, es “un camino hacia”, es un modo de predisponerse y prepararse para algo más grande. La Cuaresma siempre mira hacia la Pascua, de hecho, no tendría sentido sin ella.

Si el 2020 fue una “gran Cuaresma”, tal vez el 2021 en esta “nueva normalidad” de la que tanto nos hablan, podría ser una “gran Pascua”: un tiempo en el que la vida sigue, pero distinta, un tiempo en el que celebramos la vida renovada, nos reencontramos con quienes éramos pero de una nueva y más profunda manera… ¿Estamos igual que el año pasado? Probablemente no. Cualquier persona podría pensar “soy la misma y al mismo tiempo no”.

Esto puede recordarnos a Jesús resucitado, se va apareciendo y, aunque es el mismo, la Vida Nueva lo ha transformado. No lo reconocen inicialmente, ¡y eso que no tenía puesto barbijo! Pero su Resurrección no fue un “borrón y cuenta nueva”, en su cuerpo seguía teniendo las huellas de lo que había vivido en la Pasión. Sus heridas le recuerdan lo que experimentó.

Muchas personas, siguen teniendo las huellas del 2020 en sus cuerpos, en sus familias, en sus casas (se han enfermado, han perdido el trabajo, se han separado de seres queridos y hasta han atravesado pérdidas irreversibles). Han encarnado este tiempo complejo, y hoy ya no son iguales.

Quizás este 2021 podemos vivirlo con “espíritu pascual”: valorando; dando gracias; transformando; reacomodándonos en esta vida nueva en la que descubrimos la alegría de volver a encontrarnos con los lugares y personas que extrañábamos, en la que creativamente buscamos la manera de estar cerca, en la que disfrutamos cada momento, sin saber si se volverá a repetir (como si alguna vez hubiésemos tenido tantas certezas…). Si este 2021 lo atravesamos de una manera más amorosa, solidaria, comprometida y empática, la Pascua ya no serán solo 50 días sino un estilo de vida. Y esta es la propuesta de Jesús: no una fiesta para simplemente “recordar y celebrar”, sino una propuesta de vida para encarnar y compartir.

La Pascua es la fiesta de la Vida, del Amor, de la Justicia, del Perdón, de la Cercanía. Nos invita a salir del sepulcro del aislamiento, de la tristeza, del egoísmo, del miedo, de la violencia, a salir de nuestras oscuridades; para llenarlas de la Luz que ilumina todo aquello con lo que se encuentra. Que en este 2021 seamos “luz” para nuestro entorno, que se alegren al vernos, que compartamos lo mejor que somos y tenemos, que crezcamos no solo en edad y estatura, y que construyamos muchos momentos para celebrar y agradecer.

JUNTO A JESÚS, “RENOVEMOS NUESTRA FE, ESPERANZA Y CARIDAD”. 

PAULA RAIKER


jueves, 11 de marzo de 2021

Cuaresma 2021 (Cuarta parte)

 


Un tiempo para renovar la fe, la esperanza y la caridad

 

Tiempo para amar…

 

La caridad se alegra de ver que el otro crece. Por este motivo, sufre cuando el otro está angustiado: solo, enfermo, sin hogar, despreciado, en situación de necesidad… La caridad es el impulso del corazón que nos hace salir de nosotros mismos y que suscita el vínculo de la cooperación y de la comunión.

A partir del “amor social” es posible avanzar hacia una civilización del amor a la que todos podamos sentirnos convocados. La caridad, con su dinamismo universal, puede construir un mundo nuevo, porque no es un sentimiento estéril, sino la mejor manera de lograr caminos eficaces de desarrollo para todos.

Vivir una Cuaresma de caridad quiere decir cuidar a quienes se encuentran en condiciones de sufrimiento, abandono o angustia a causa de la pandemia de COVID-19. En un contexto tan incierto sobre el futuro… ofrezcamos con nuestra caridad una palabra de confianza, para que el otro sienta que Dios lo ama como a un hijo.

Queridos hermanos y hermanas: Cada etapa de la vida es un tiempo para creer, esperar y amar.

Que María, Madre del Salvador, fiel al pie de la cruz y en el corazón de la Iglesia, nos sostenga con su presencia solícita, y la bendición de Cristo resucitado nos acompañe en el camino hacia la luz pascual.

 

Mensaje del Papa Francisco para la Cuaresma 2021 (Fragmento)

 



jueves, 4 de marzo de 2021

Cuaresma 2021 (Tercera parte)

 


Un tiempo para renovar la fe, la esperanza y la caridad

 

Tiempo para esperar…

 

Esperar con Él y gracias a Él quiere decir creer que la historia no termina con nuestros errores, nuestras violencias e injusticias, ni con el pecado que crucifica al Amor. Significa saciarnos del perdón del Padre en su Corazón abierto.

En el actual contexto de preocupación en el que vivimos y en el que todo parece frágil e incierto, hablar de esperanza podría parecer una provocación. El tiempo de Cuaresma está hecho para esperar, para volver a dirigir la mirada a la paciencia de Dios, que sigue cuidando de su Creación, mientras que nosotros a menudo la maltratamos...

En la Cuaresma, estemos más atentos a «decir palabras de aliento, que reconfortan, que fortalecen, que consuelan, que estimulan», en lugar de «palabras que humillan, que entristecen, que irritan, que desprecian» (Carta enc. Fratelli tutti [FT], 223). A veces, para dar esperanza, es suficiente con ser «una persona amable, que deja a un lado sus ansiedades y urgencias para prestar atención, para regalar una sonrisa, para decir una palabra que estimule, para posibilitar un espacio de escucha en medio de tanta indiferencia» (ibíd., 224).

Vivir una Cuaresma con esperanza significa sentir que, en Jesucristo, somos testigos del tiempo nuevo, en el que Dios “hace nuevas todas las cosas” (cf. Ap 21,1-6). 

 

Mensaje del Papa Francisco para la Cuaresma 2021 (Fragmento)