martes, 31 de marzo de 2020

Testimonios desde casa... "Un tiempo favorable"



A comienzo de este año nos preparábamos para desplegar juntos y con gran entusiasmo, las alas del corazón.
Muchas fueron las reuniones donde imaginábamos cuantas aventuras y encuentros tendríamos en este “viaje”. Lo que nunca imaginamos era que tendríamos que realizar una ‘parada técnica’, tan inesperada, angustiante y maravillosa a la vez.

Parada técnica que nos iría llevando a un viaje hacia las profundidades del corazón y de nuestra propia intimidad. Viaje que solemos añorar y sentimos que muchas veces cuesta realizar por las corridas cotidianas.

Esta cuaresma-cuarentena puede ser, si la sabemos aprovechar, el tiempo favorable para redescubrir y descubrir las cosas que son importantes para la vida, el corazón y para ser felices, como también, para valorar tanta gente buena que, como Jesús, en lo cotidiano, se juega la vida por los demás.

 En este tiempo, en que es necesario estar lejos físicamente de nuestros familiares, amigos, compañeros de trabajo y los protagonistas de nuestra labor docente-catequística: los chicos, nuestros alumnos, buscamos seguir conectados. Nos pusimos las alas de la creatividad, la imaginación y el ingenio para llegar a todos, por muchos medios que tuvimos que aprender a descubrir, para alentar  la esperanza y  la confianza en el Corazón de Jesús.
 
Por otro lado, agradecemos el tiempo que Dios nos regala para compartir con aquellos con los que nos toca convivir, la familia: noches de pelis, charlas de sobremesa, mañanas de café recién hecho y amasado de pan casero, juegos que habían sido olvidados. Todos ellos son, entre otras cosas, los momentos que nos hacen disfrutar, conectarnos, crecer, aprender y aprovechar este tiempo.

También nos sentimos preocupados por tantas personas que se encuentran en estado de vulnerabilidad, por el dolor de los que perdieron sus seres queridos, por los que no pueden trabajar, por los que no tienen para comer, por los que están solos, por los que no saben cómo van a continuar...
Siguiendo los pasos de Francisca, nos sumamos al desafío de ponerle al corazón, las alas del amor y la ternura, para acompañarnos, abrazarnos, ayudarnos, a pesar de la distancia, unidos desde la fe y la oración, y así volar alto, muy alto, hasta el Corazón de Jesús a quien le confiamos nuestra vida y la vida del mundo entero.



Les deseamos a todos, en estas Pascuas, que podamos dar el paso de liberarnos de las cosas que no nos dejan desplegar las alas, y así volar juntos, con Francisca, al encuentro del Corazón de Jesús.




Florencia, Sabrina y Anabel,
Catequistas del Colegio Madre Cabrini, Rosario.

Marzo 2020








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