jueves, 26 de julio de 2018

"Pensamientos y Propósitos" de Santa Francisca Javier Cabrini - 101


MI RETIRO EN PARIS
Octubre 1900

Santos protectores. La Virgen Inmaculada, los Ángeles especiales y las Santas Ánimas del Purgatorio.

Venite ad me omnes qui laborati estis et ego reficiam vos.
La paz y la tranquilidad de los Ejercicios Espirituales es tan dulce y suave, que hace probar un Paraíso anticipado en la unión íntima con el Corazón Santísimo de Jesús.
El Evangelio de Jesucristo y el Evangelio de la Cruz. En ellos nos enseña Él, el modo de alcanzar nuestra salud espiritual, o sea, la santificación. La santidad en privarse de todo cuanto atrae a la naturaleza y en aceptar valerosamente lo que la crucifica. Crucificándonos así, en breve tiempo estaremos perfectamente curados de todas nuestras enfermedades espirituales. Quien huye de esta máxima no tiene el espíritu de Jesucristo. Quien, por el contrario, tiene el valor de seguirla con todo su vigor sanará ciertamente.
Privarnos, pues, de todo cuanto atrae a nuestra naturaleza, absolutamente y sin reservas.

Por medio de la Profesión Religiosa hemos puesto en la cruz al hombre viejo, clavándolo con los clavos de los Santos Votos; pero eso no basta si no deseamos darle definitivamente la muerte. La santidad la tendremos sólo cuando el hombre viejo quede destruido, porque entonces sólo seremos libres de vivir una vida verdaderamente sobrenatural.

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