lunes, 23 de octubre de 2017

"Pensamientos y Propósitos" de Santa Francisca Javier Cabrini - 67


MI RETIRO ESPIRITUAL EN GÉNOVA

El 9 de noviembre de 1893 (Parte 2 de 2)

En la penosa aflicción de estos días Tú, oh Jesús, me has prohibido terminantemente afligirme, y tu prohibición ha sino bálsamo para mi pobre corazón porque te has dignado añadir que Tú sabes por qué permites esto y el bien que puedes derivar en beneficio del Instituto, para que pueda corresponder a tus designios. Tu voz es potente, Jesús mío, y el seguirla produce tal paz, tal suavidad, tal gozo, que el alma queda toda inundada. Oh sagrado océano de santo Amor…, yo me sumerjo toda en Ti. Oh mar de inmenso gozo, quía como quieras, cual piloto soberano, mi barquilla y transpórtame adonde quieras, para que pueda servir y consolar de algún modo a tu divino Corazón; de lo demás no me preocuparé, ni temeré nada siendo Tú el que me mueve.
1.       Para recibir bien la impronta de Jesús y conformarnos a Él en la meditación de su vida santísima, es preciso preparar antes nuestra alma, como hace el fotógrafo, que reproduce con mayor perfección la figura de la persona que está delante si ha preparado bien en el papel los ingredientes necesarios al efecto. Todas las potencias deben ocuparse en la meditación, pero es preciso que estén bien preparadas. Fe viva, humildad profunda, amor ferviente de santos afectos.

2.       En el camino de la perfección hay que andar con gran humildad y sencillez, sin preocuparse demasiado de ver si avanzamos, y abandonándonos ciegamente, con fe y confianza, a los cuidados del Corazón adorable de Jesús, sin retroceder nunca. La hija no puede perecer en los brazos del Omnipotente.




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