lunes, 8 de mayo de 2017

"Pensamientos y Propósitos" de Santa Francisca Javier Cabrini - 43



MI RETIRO EN LOS SANTOS EJERCICIOS
El día de San Ignacio 1891 (Continuación 6-10)
Debo sacar, además, un sentimiento de grande y perfecta desconfianza de mí misma, considerando que si la Bondad infinita de mi Amado me abandonará un solo instante, yo caería en cualquier pecado, después del cual no sé si se me daría lugar y tiempo para obtener misericordia.
Tendré gran confianza en la bondad infinita de mi Amado; trataré de perfeccionar cada vez más mi total abandono en su divinísimo y amadísimo Corazón, pero siempre apoyada en una gran desconfianza de mí misma. Trataré de profundizar en mi nada, en mi gran miseria, para asegurarme de que es veraz mi abandono total y no caer nunca en las ilusiones del demonio. “Aspergees me, Domine, hyssopo et mundabor, lavabis me et super nivem dealbabor”. “Cor mundum crea in me, Deus… Auditui meo dabis gaudium et laetitiam”…
Procuraré tener una perfecta indiferencia en todos los acontecimientos tristes o alegres que mi Amado permita, procurando no dejarme sorprender, sino subir inmediatamente con el espíritu a ver la sabia mano de Dios que todo lo dirige para mi mayor bien. Me convenceré cada vez más de que es muy corto mi entendimiento y escasa mi luz, por lo cual me guardaré del atrevimiento de querer juzgar la conducta Dios en ninguna circunstancia. Si algo me parece difícil o gravoso, redoblaré mi confianza y abandono en mi Amado, tratando de buscar el descanso en su Divino Corazón.
¿Quién soy yo? Nada. ¿Qué tengo de mío? Miseria, pecados, ignorancia, tinieblas. Mis pecados, ¿son grandes o leves? Inmensamente grandes porque son ofensa de un Dios inmenso, grandísimo, perfectísimo. Suma mi ingratitud, porque para cometer los pecados me he servido de los mismos beneficios de mi inmenso Bienhechor y Padre.

Sacaré sentimientos de profunda admiración hacia la misericordia divina, que me ha soportado siempre y me soporta aún, suspendiendo la venganza que todas las criaturas deberían tomarse contra mí por las injurias que hago continuamente a Dios con mis innumerables infidelidades.


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